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Miércoles, 21 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Los peligros de la deflación

Juan Manuel Villasuso [email protected] | Martes 09 junio, 2009



Dialéctica
Los peligros de la deflación

Por más de tres décadas la inflación ha castigado a la economía costarricense. Desde principios de los años ochenta el aumento de los precios al consumidor (IPC) ha mantenido una tasa anual promedio cercana al 13%, una de las más altas de América Latina.
Aunque el Banco Central ha sido prolijo en la aplicación de políticas restrictivas con el fin de contener las presiones inflacionarias, sacrificando incluso el crecimiento de la producción y el empleo, la inflación se ha impuesto y no se han alcanzado los objetivos propuestos.
Este año, sin embargo, la inflación será abatida. No por el Central, sino por la recesión. Tendremos el menor aumento de precios que registran las estadísticas del INEC desde mediados de la década de los setenta. Es casi seguro que el IPC no superará el 6%, y si se proyectan los datos de los últimos seis meses podría ser incluso menor.
También tendremos en 2009 una significativa caída en la producción, el empleo, el consumo y la inversión. Recesión económica acompañada de menor inflación. Un retroceso en la generación de riqueza y menores ingresos para los hogares, pero un alivio desde el punto de vista del precio de los bienes y servicios.
Sin embargo, la reducción en el ritmo inflacionario (desinflación), que puede considerarse como algo positivo en momentos de crisis como la actual, pues ayuda a las familias a soportar de mejor manera la mayor desocupación, puede convertirse en algo muy perjudicial si se convierte en deflación: “reducción generalizada del nivel de precios de bienes y servicios en una economía”.
En la actualidad se observa que en varios países del mundo desarrollado como Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón, Suiza y Dinamarca, entre otros, los precios no solo no están aumentando sino que se están contrayendo.
El Fondo Monetario Internacional en su informe “Panorama Económico Mundial”, publicado en abril de este año estima que más de una docena de naciones tendrán reducciones en los precios al consumidor durante 2009, y que para el total de las economías desarrolladas los precios no se modificarán respecto al año pasado.
La deflación es considerado un padecimiento macroeconómico peor que la inflación. Las empresas tienen que liquidar sus productos para cubrir al menos sus costos fijos, pues el valor de venta no alcanza para pagar los costos variables, por lo que los precios disminuyen. Con los precios bajando de manera generalizada, la demanda se reduce más porque se considera que no conviene comprar hoy si mañana será más barato.
Los efectos de la deflación sobre la actividad económica, además de negativos son difíciles de corregir. Un descenso de los precios deteriora los resultados empresariales, lo que implica recortes de planilla y de inversión, así como disminución de la demanda que merma el excedente empresarial. Además, provoca fuertes distorsiones en la actividad financiera al aumentar la carga real de intereses que sufren los deudores.
La deflación asusta a los economistas porque conlleva un cambio de las expectativas sobre los precios y hace que se frene en el consumo y la inversión, lo que puede transformar una recesión en depresión.
Si bien en Costa Rica no existe en estos momentos el peligro de la deflación (solo desinflación), el fenómeno, según Paul Krugman, sí podría arraigarse en Estados Unidos y Europa en los próximos meses. Si eso sucediera las repercusiones serían graves para la economía global y para los países que más han abierto sus mercados, entre ellos el nuestro.