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Sábado 7 Febrero, 2009

Los oportunidades de cambio climático


La desaceleración económica plantea a todos nosotros enormes desafíos económicos y sociales, que van más allá de la reconstrucción de la economía global, al tener que asegurar que la recuperación sea sostenible y resistente y que nos sitúe en la mejor posición posible para afrontar el mundo después de la desaceleración.
Esa recuperación no debe minar nuestros esfuerzos para luchar contra los peligros del cambio climático: este es el mayor desafío. Una recuperación acompañada de altas emisiones de carbono no supondrá recuperación alguna.
La semana pasada, líderes políticos y empresariales de todo el mundo se reunieron en Davos para hablar de la desaceleración económica. El primer ministro británico, Gordon Brown, instó a la comunidad internacional a acordar una recuperación acompañada de bajas emisiones de carbono, recordándonos que “Si no reducimos nuestras emisiones actuales —en al menos la mitad— a nivel mundial, en 2050 nos buscaremos una catástrofe humana y económica que eclipsará la crisis de hoy”.
Este discurso nos recuerda que la transición a una economía baja en carbono es un imperativo político urgente. No podemos aplazar el tema de la lucha contra el cambio climático, es un tema que nos afecta ahora y nos afectará cada vez más en el futuro.
Los líderes de muchos países alrededor del mundo ya han comenzado a seguir un camino bajo en carbono. Está presente en la propuesta de Empleos Verdes del presidente Obama, en el plan de recuperación económica de la Unión Europea, en planes de estímulo económico en otros países como China, Japón, Australia y Francia; y está presente en la Estrategia para una Industria Baja en Carbono que se dará a conocer próximamente en el Reino Unido.
A través de todas estas intervenciones se está vislumbrando la forma de una recuperación sostenible y resistente baja en carbono, con un énfasis en grandes inversiones en eficiencia energética; una importante transición hacia renovables y energía nuclear; una reingeniería de las redes eléctricas que permita una oferta y demanda dinámica; una aceleración del desarrollo de transporte bajo en carbono; un aumento en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías energéticas; y un aumento de la inversión en cursos de formación y en programas de formación en ciencias e ingeniería a fin de que tengamos la fuerza laboral cualificada necesaria en una economía baja en carbono.
Una recuperación basada en bajas emisiones de carbono logrará el triple objetivo de estimular una recuperación económica más rápida y más sostenible mediante la provisión de las inversiones y empleos esenciales que la economía mundial necesita, la mejora de nuestra seguridad energética mediante la reducción de nuestra dependencia del petróleo, y la lucha contra el cambio climático mediante la reducción de nuestras emisiones.
Para hacer esto de la forma más efectiva, y para tener las mayores posibilidades de éxito, estas medidas deben tomarse a través de una nueva asociación entre gobierno y empresas. Es por eso que en Davos el Primer Ministro hizo un llamamiento a favor de una nueva misión empresarial en apoyo de estos objetivos respaldada por líderes económicos y políticos, que nos ayudará a diseñar un nuevo marco global a fin de impulsar inversiones en una economía baja en carbono y garantizar empleos y crecimiento en el futuro.
Este grupo de trabajo empresarial publicará su primer informe antes de la próxima reunión de líderes mundiales en la Cumbre de Londres en abril. Confío en que, a través de la acción colectiva de estos líderes, y de las sociedades de todo el mundo, podremos hacer frente a este reto. Trabajando por separado no creo que lo consigamos, pero trabajando juntos podemos, y podremos, lograrlo.

Tom Kennedy
Embajador de Su Majestad Británica