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Ciertas decisiones se desprenden del discurso de algunos miembros del nuevo gabinete. Entre ellas, una intención de fortalecer al Ministerio de Planificación. Pero también que las instituciones, tanto del gobierno central como las descentralizadas, enfoquen sus planes operativos de manera acorde con el rumbo que Planificación trace


Lo que sigue y cómo

Después de décadas de un modelo de desarrollo que dio muy buenos resultados para una parte del sector productivo del país, pero que dejó con más pobreza y desigualdad al resto, el reto al que se enfrenta el nuevo gobierno es enorme.
Continuar con aquello que esté dando buenos resultados y producir el cambio que comience a mejorar lo que se dejó abandonado, no será fácil ni podrá lograrse en solo cuatro años.
Quizás, lo que vendría a darle forma a una progresiva recuperación, podría ser una puesta en marcha de planes y programas de gobierno enfocados a ello y que luego de cuatro años dejara en la población la percepción de que lo iniciado es lo correcto, a fin de que un próximo gobierno, que inicie en 2018, deba continuarlo, también por mandato popular.
Por el momento, algunas cosas se desprenden del discurso de algunos miembros del nuevo gabinete. Entre ellas, una intención de fortalecer al Ministerio de Planificación.
Será importante que, en ese caso, lo que este proyecte vaya de la mano con la dirección que se le imprima al de Hacienda.
Por otra parte, hay una manifiesta voluntad política de que las instituciones, tanto del gobierno central como las descentralizadas, enfoquen sus planes operativos de manera acorde con la mencionada planificación.
Esto sería un gran cambio porque tenemos bastante tiempo de observar las instituciones funcionando como pequeños feudos, algunos de los cuales probablemente hayan respondido a mandatos superiores.
Es decir, podría ser posible que existiera un plan que contemplara las urgencias y el corto plazo, para paliar un poco los problemas generados por el desarrollo caótico, pero que a la vez camine con la mira puesta en el mediano y el largo plazo, como una ruta para el beneficio de toda la población.
El justo medio que los costarricenses parecieran apoyar masivamente.
Si esto ocurriera, no estará de todos modos el próximo gobierno exento de críticas, si mantiene su actitud de dar a conocer las decisiones.
Costa Rica se desacostumbró en los últimos tiempos a una administración con ese tipo de transparencia. Sería un avance, luego del profundo descontento, retornar a las críticas constructivas, una vez recuperada la confianza de la población en sus gobernantes.
Afortunadamente en este país hemos logrado ir resolviendo nuestros problemas como sociedad mediante el uso de las herramientas de la democracia.
Puede ser que así continúe una positiva evolución, impensable ya sin una activa participación de la ciudadanía.

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