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Lo que no queríamos….

Todos esperaban que en algún momento la Reserva Federal se sincerara y reconociera que la expectativa de crecimiento de la economía norteamericana iba a ser menor de lo esperado.
Así lo comentó Ben Bernanke, presidente del mencionado instituto, que no podía ocultar su preocupación por la situación del clima laboral en Estados Unidos.
El desempleo se estima que se mantenga cercano al 8,6% durante 2012 y que no muestre señales de disminución al menos hasta 2013, lo que implica una fuerte presión sobre la economía del gran país del norte.
Esta situación obviamente se complica ante la presencia de una campaña electoral que buscará hacer mella en la poca efectividad del gobierno en mejorar la situación económica.
Por su parte, el gobierno mantendrá las tasas de interés cercanas a cero al menos hasta mediados de 2013 y realizará nuevas compras de títulos valores, específicamente bonos del tesoro con el fin de inyectar nuevos recursos al mercado.
El señor Bernanke reconoció en su alocución ante la prensa en Washington que definitivamente, la recuperación económica no marcha de la manera que a la Reserva Federal le gustaría y por ello hay que tomar medidas.
El mercado se ha tomado el discurso de Bernanke de manera muy positiva, de hecho mucho más positivo que la decisión de la zona euro de no permitirle a Grecia medidas de control fiscal distintas al recorte de gastos.
Esta situación puede ser un poco peligrosa, ya que como hemos mencionado en el pasado, los inversionistas pueden estar tomando las cosas con demasiado optimismo y que por ende se cree una nueva burbuja especulativa basada en exceso de confianza.
Los inversionistas están clamando por una nueva ola de compras de deuda, luego que la Reserva Federal comprara entre junio de 2011 y diciembre de 2008, $2.300 millones en deuda para tratar de impulsar la economía, luego que se incrementara la deuda total a los niveles más elevados de los últimos diez años.
El impacto principal sobre esta situación es, definitivamente, que las empresas continuarán siendo muy cautelosas en sus planes de crecimiento e inversión, por lo que no deberíamos ver incrementos en la inversión extranjera directa en los países de América Latina.
Como mencionamos al principio esta situación no es nueva ni era desconocida, todos la esperábamos, lo que ocurre es que como las cosas malas de la vida ninguno quería que nos llegara.

Alfredo Puerta
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