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No son los financiamientos los que faltan o fallan, sino la forma de hacer las cosas


Lo que falla es la gestión


Cerca del 90% de lo planeado que entrara al país por inversión extranjera directa, es lo que se alcanzará, según parece, durante la presente administración.
En cambio, le fue muy bien al sector exportador que ya superó el objetivo fijado al cierre del año pasado.
Es interesante por ello analizar que el país sí está capacitado para producir y exportar bien, pero los problemas están en otra parte.
Por un lado, no llegar a la meta en inversión extranjera directa, se debe en buena medida a dos factores que incidieron directamente en ello: el de las hidroeléctricas Diquís y Reventazón, que el ICE financió por medio de endeudamiento, y el fracaso de la concesión de la carretera San José – San Ramón, que tuvo que ser anulada.
En el primer caso hubo una decisión que quizás no coincidió con la política planeada (atraer IED) para una de las obras, las de Reventazón, pero estas se encuentran en pleno desarrollo.
La de Diquís en cambio, no ha podido salir del problema en que está porque no se ha sabido llegar a un acuerdo satisfactorio con los indígenas de la zona, que serían los directamente afectados, de manera que ellos queden satisfechos y las obras puedan realizarse.
Se dieron malos pasos en este caso, hubo que volver atrás y ahora es necesario intentar avanzar de nuevo.
Como vemos, no son los financiamientos los que faltan o fallan, sino la forma de hacer las cosas.
El otro caso, la anulación de la carretera San José – San Ramón lo demuestra claramente.
Ojalá las experiencias negativas, que tanto dinero público desperdician y tanto retrasan en materia de infraestructura al país, hayan servido al menos para aprender.
Por el momento vemos que no saben las instituciones a cargo, con sus departamentos nombrados especialmente para ello, concesionar adecuadamente las obras de envergadura que son las que más se podrían haber hecho por medio de ese modelo.
Es lamentable que aún estemos en esta situación porque ya en administraciones anteriores se percibió el problema (en otras obras concesionadas), a pesar de lo cual no se tomaron medidas para solucionarlo y poder seguir adelante sin más errores en cálculos, diseños de carteles, expropiaciones (si había que modificar la ley, hacerlo) o seguimiento y control sobre las obras.
En fin, de nuevo, ojalá hayamos aprendido la lección: los proyectos con dinero público se debaten primero públicamente, y se realizan después correcta y transparentemente.


 

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