Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 11 Octubre, 2012


De cal y de arena
Lo de Chávez, un tapaboca


Contundente e inobjetablemente triunfó Hugo Chávez. Once puntos porcentuales de ventaja respecto a Henrique Capriles son, en Venezuela y en cualquier país que practique la pureza del sufragio, una resonante “cachimbeada” de connotaciones particulares por darse en medio del desgaste producido por 13 años de ejercicio continuo del poder y de una atmósfera enrarecida por la polémica y la confrontación. Llegó a la Presidencia el 6 de diciembre de 1998 con el 56,23% de los votos. Ahora, tras las elecciones de 2000 y 2006 en que también triunfó, Chávez renueva su mandato con el apoyo del 55,1%. Números elocuentes que expresan una realidad incontrastable a pesar de la despiadada presión mediática desatada por las alianzas del poder económico, financiero y periodístico para hacer creer que su régimen es repudiado por las mayorías hastiadas de una supuesta estafa política corrupta y despilfarradora de la riqueza nacional. Tales alianzas, que se la jugaron entera para cobrarle a Chávez una cuantiosa factura, son las grandes derrotadas. Nunca le perdonarán que les arrebatara el poder de que se sirvieron con insaciable apetito y de la mano de una camarilla política corrompida hasta los tuétanos, para hacer que la sociedad venezolana sobresaliera por altos grados de inequidad y marginación social.
El coronel les ganó la partida y, conocedor de “la ley de hierro de las oligarquías” que las hace implacables, cortó a este pulpo sus tentáculos. Si no, ya lo hubieran tumbado. Como trataron de hacerlo con un golpe de estado y con aquel sabotaje de la industria petrolera. Igual los derrotó.
Egocéntrico y autoritario a su conveniencia, su cimarrona revolución sufre de ineficiencias y corruptelas. Las masas desamparadas a las que ha extendido el abrazo arropador del Estado se desentienden de ello y prefieren gozar los resultados de las “Misiones”, los programas con que Chávez prioriza la gestión en salud, vivienda, educación, alimentos e inseguridad, idóneos para reducir la pobreza dice CEPAL de 49,4% en 1999 a 27,8% en 2011 y el índice de GINI con que mide la desigualdad baja de 0,48 a 0,38. Además, con la copiosa ayuda de China, emprende la dotación de 300 mil viviendas al año.
Realizaciones y realidades que aquel pueblo aprecia más que la posibilidad de resucitar un modelo mísero en justicia social y pobre en calidad de democracia y de libertad. Capriles lo percibió y por eso prometió mantener las “Misiones” con ajustes. Su dinámico desempeño y los holgados recursos con que promovió su candidatura en toda Venezuela no fueron, empero, bastantes para desbancar a Chávez con todo y sus errores. Sus votos 44,2% expresan un importante y prometedor caudal político que bien administrado y sintonizado con los anhelos y necesidades de las mayorías, puede ponerle en la ruta de la Presidencia para un tiempo en que el Movimiento Bolivariano pudiera haber perdido fuelle. Pero antes ha de destetarse de las carlancas del bipartidismo AD/COPEI aún presentes.

Alvaro Madrigal