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Lunes 15 Agosto, 2011

Lo bueno y malo de “Carmen”

Como melómano y amante de la ópera me gustaría comentar con mucha humildad y respeto sobre la producción de “Carmen”, presentada este mes en el Teatro Nacional.
Quiero comenzar hablando de lo bueno: la producción escénica, los vestuarios, la iluminación, la coordinación de los artistas en escena y el trabajo de los músicos en la orquesta fueron los puntos positivos de esta puesta en escena.
La decisión de hacer una “Carmen” moderna en mi opinión fue positiva y muy en línea con lo que se hace en estos tiempos en los teatros de ópera tales como el Colón en Argentina o el Met en Nueva York. Es claro que hay puntos que pueden ser discutibles y mejorables, pero en general visualmente el espectáculo fue atractivo.
Musicalmente hablando, la orquesta hizo un muy buen trabajo, así como el coro el cual sonó muy bien, afinado, con una dicción bastante aceptable y el coro de niños, bien aunque algo desordenada la presentación.
En este sentido los productores pueden sentirse satisfechos; sin embargo, hay que mencionar dos situaciones que hicieron que esta producción en vez haber sido una experiencia completamente agradable terminara en una tragedia.
La primera con todo el respeto que merece el maestro Nazareth, su dirección no fue la más apropiada, los tiempos eran demasiado apegados a la partitura, sin gracia y emoción, lo que no ayudó a los cantantes. Por ejemplo en la famosa Habanera, la falta de salero de la orquesta ahogó aún más a la cantante que no pudo nunca lograr una mejor soltura.
Lo mismo en el dueto de Carmen y Don José en el segundo acto donde la orquesta no pudo aportar la tensión musical necesaria para que se desarrollara la trama de la obra.
La segunda, fue el problema con los cantantes que no eran los apropiados para los papeles. José Arturo Chacón y Sofía Corrales quizás eran los mejores adaptados vocalmente y por eso se lucieron. Junto con el coro fueron lo mejor de la noche.
En el caso de don Juan Pablo Marín, su timbre es muy ligero para Don José y si bien hizo su mejor esfuerzo el papel se encontraba más allá de sus facultades vocales e histriónicas.
Lo anterior es aplicable mucho más al personaje principal, la voz y la actuación de Glenda Juárez no están preparadas para el papel principal de Carmen, por eso no nos llega ni convence.
Es una lástima que esfuerzo tan loable se vea opacado por estas decisiones equivocadas que al final lo que hacen es alejar al público de la ópera en vez de acercarlo.
Ojalá la lección sea aprendida y el futuro nos depare noches de ensueño lírico.

Alfredo Puerta
Consultor financiero y músico con más de ocho años de estudio en canto lírico
alfredo.p[email protected]