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Lluvia maltrata

Los abundantes aguaceros de las últimas semanas han causado estragos en los campos del país, algunos de los cuales se han visto obligados a cerrar sus puertas con tal de recuperarse.
Tal es el caso del par-71 del Cariari CC, cuyo departamento de golf reveló la semana anterior un informe detallado de las precipitaciones entre los meses de mayo y agosto.
Las cifras confirman un incremento muy significativo en las pulgadas de agua llovida con respecto al año pasado. El recién terminado mes de agosto fue especialmente mojado, ya que las precipitaciones aumentaron de 4,4 pulgadas con respecto a 2006, hasta llegar a 23,1 en 2007.
“Ha sido una situación bastante difícil porque en varios años no habíamos tenido tanta agua en un mes. Agosto fue especialmente crítico. El exceso de agua estropeó la cancha y rápidamente la ha puesto en condiciones no aptas”, comentó el profesional Jorge Piedrahita.
Con el fin de habilitar el campo se han incrementado sensiblemente las horas de trabajo en él. “Además de las horas de trabajo de nuestro personal, hemos requerido mucho trabajo de la maquinaria, la cual se desgasta mucho más trabajando sobre el agua y el barro”, agregó Piedrahita, quien analiza la situación día a día junto con el Comité de Golf del club.
La tónica ha sido cerrar el campo entre semana y abrirlo los sábados y domingos para darle oportunidad de jugarlo a la mayoría de los socios. Sin embargo, después de un fin de semana de juego el campo suele quedar muy maltratado.
“Quedan muchas marcas. En estos momentos hay marcas de siete y ocho centímetros de profundidad en los fairways. Eso aumenta el trabajo de la maquinaria para poder devolver las huellas al punto porque ellas solas no vuelven”, finalizó Piedrahita.
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