Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 14 Agosto, 2008

De cal y de arena
Llegó la hora de negociar

Alvaro Madrigal

Siendo hermanos siameses el absolutismo y la autocracia, hay que poner las barbas en remojo porque brotan suficientes indicios de que en Costa Rica el poder se está ejerciendo con características autocráticas con todas las secuelas que ello tiene. Hay una pirámide de mando construida sobre las ruinas de la división de los poderes del Estado, la excomunión del control político y la sumisión de partidos y medios de comunicación social, que deja ver los peligros del sistema que está montándose. A palacio entran a mover el incensario los cortesanos, los besamanos y los manipuladores, con la misión de reír la prepotencia y los desafíos al imperio de la ley que no se sancionan. Los autistas gobernantes son víctimas de un enclaustramiento patológico que los hace temer hasta de su sombra y creer que todo disidente es conspirador sin entender que el sistema se presta para abusos y desafueros de todo linaje, como los que han empezado a destaparse. Afloran vicios y corruptelas y también graves enfermedades sociales que pueden desestabilizarnos en pocos años. Con la democracia alicaída desde que la autocracia le ha robado espacio, cabría pensar en que es difícil construir el consenso nacional que demandan las ya visibles circunstancias difíciles sociales, económicas y políticas. Tarea hercúlea esta porque implica rehacer los equilibrios de poder hoy desmantelados y que en el pasado llevaron a Costa Rica a acumular envidiables índices de desarrollo humano, y también vencer la resistencia de los influyentes segmentos de nuestra sociedad que, habituados a extraer ingentes ventajas del statu quo, sabotearán cualquier esfuerzo político que pueda arrebatarles los hilos del poder que retienen. El país demanda reconstruir el tejido social y sanar las profundas heridas que ya muestra, sin lo cual nada resistirá la eclosión popular fruto de tanta inequidad, pobreza, desempleo e injusticia social. Lo debería visualizar el gobernante.

Llegó la hora de negociar, no solo para Evo Morales. Acometer semejante empresa le corresponde al presidente Arias a partir de su admisión de que hay errores y hay que reorientar la brújula. Acepte con humildad que no en todo ha acertado y entienda que esa pirámide de poder construida con la regla de la sumisión y la renuncia a toda expresión crítica, se ha vuelto contraria al legítimo interés de hacer un auténtico buen gobierno. El golpe de timón que las circunstancias aconsejan para promover un pacto social, solo puede darlo el Jefe de Estado y debe partir de la renuncia a todo monopolio de la verdad o visión maniqueísta. Si no se arma con premura, podría dejar al país expuesto a grandes convulsiones.

Si las cosas siguen con el rumbo que llevan, de tumbo en tumbo, agravándose los problemas y para atrás, habrá elecciones en 2010. Después, con hambre, desempleo, pobreza, inequidad e injusticia social desatados, veremos qué deja en pie la retaliación de Fuenteovejuna. La gula autoritaria puede causar estragos, en Venezuela y en Costa Rica.