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Sistemas pretenden identificar bromas en pocos minutos

Llamadas indebidas se apoderan del 9-1-1

Casi 1,3 millones de llamadas que ingresaron a las líneas de atención fueron falsas o indebidas

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Preguntas rápidas, experiencia e intuición forman parte de la estrategia que implementan los operadores para identificar cuando se trata de una emergencia real o de una broma. Esteban Monge/La República
Cuando sucede una emergencia llamar al 9-1-1 es la primera reacción de muchas personas en el país; sin embargo, también se convirtió en un sistema telefónico que recibe más bromas, llamadas falsas o indebidas que reportes reales.
En los primeros seis meses de este año se registraron casi 1,4 millones de llamadas atendidas por operadores de este servicio.
Una vez que ingresan los reportes se someten a un pequeño interrogatorio mediante el cual se pretende identificar cuando son bromas o llamadas para brindar datos falsos sobre incendios, robos, asaltos o heridos.
Solucionar este problema no está en manos del 9-1-1 sino en la conciencia de las personas que usan este servicio imprudentemente y saturan las líneas con llamadas falsas o bromas pesadas.
Otro mecanismo que se implementa cada mes para reducir la cantidad de llamadas de quienes utilizan este sistema de emergencias con otros fines es imponer multas.
En el 9-1-1 existe un acceso sin restricción a los números de teléfono de todas las personas —incluso los privados—; de esta forma se puede identificar cuando se recibe una llamada falsa.
Una vez que se sabe con certeza quien es el dueño de la línea se contacta para informarle sobre la multa que debe pagar por la llamada falsa o la broma que se hizo desde su teléfono, esta sanción es cercana a ¢83 mil.
Las llamadas falsas son muy variadas, por ejemplo un día en que se reciben muchas alertas como un viernes de pago en la noche se pueden escuchar desde supuestas emergencias con datos reales robados hasta personas diciendo obscenidades por teléfono.
Los operadores reciben la llamada y hacen algunas preguntas personales, de ubicación y de otros temas propios de la emergencia para identificar si realmente es una alerta verídica que requiere el desplazamiento de unidades.
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El primer semestre dejó solo 12 mil llamadas reales en el sistema del 9-1-1, es decir que casi el 84% de las alertas son falsas, indebidas o simples bromas.
Cuando esto ocurre se presenta una serie de problemas que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte para alguien.
Por ejemplo, si alguien llama para pedir que se atienda una persona que convulsiona en Desamparados centro y es una falsa alerta, el traslado de la ambulancia podría retrasar la atención de otra emergencia que sí es real en otro sitio.
Los datos del primer semestre del año revelan que la Fuerza Pública, la Cruz Roja y la Policía de Tránsito son las entidades que reciben más emergencias por medio del 9-1-1 y que desplazan más personal hasta los lugares reportados.
Con la Fuerza Pública, ocurre  que los delincuentes llaman para reportar un robo o un asalto en un lugar específico, así logran que las patrullas se concentren en esa zona y aprovechan la distracción para dar el golpe en otra casa.

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Manuel Avendaño
[email protected]

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