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Presupuesto familiar, tarea de todos



Según datos generales, la mayoría de las familias costarricenses no sabe ejecutar ni plantear un presupuesto familiar, pero aún, arroja el temor a efectuarlo y plantearlo como proyecto familiar, es más, lo achaca como responsabilidad de profesionales de las ciencias económicas; que en muchos casos, aportan límites estratégicos para solventar los presupuestos personales y familiares.
Pero, ¿qué es un presupuesto? Lo podríamos definir como una serie de normas y límites a fijar de acuerdo con nuestro nivel de ingresos. Se trata de ajustar nuestro nivel de vida a esos fines que nos permita cubrir las necesidades propias o familiares de carácter prioritario o primarios, por medio de la definición luego de lo que puede ser considerado como secundario o terciario, según sea nuestra escala de necesidades.
Sí nos remontamos a los cuentos de niños, un presupuesto familiar no es el ogro del bosque, mucho menos la persona que nos viene a robar la paz, todo lo contrario, es el amigo, el héroe del cuento que nos hará pasar un día, una velada y una vida con menos preocupaciones.
Pero muchos se preguntarán, ¿cómo y por qué debo plantear los gastos familiares? La respuesta es sencilla, un presupuesto familiar se caracteriza por comprender y dividir cada uno de los gastos permanentes y variables que se pagan semanal, quincenal o mensualmente; el total competirá con el dinero disponible para el pago, ya sea sumando los salarios disponibles del jefe de familia o del núcleo familiar.
Es importante considerar en el presupuesto, un rubro para emergencias y ahorro, ya que son dineros que aunque no sean gastos permanentes, nos sirven para solventar cualquier eventualidad que se nos presente y, por ende, no podamos abarcar el total realizado.
Ya conociendo los gastos primarios, es recomendable no exceder por encima de cada uno de los rubros, lo que permitirá y marcará límites de desembolso en línea con nuestros ingresos.
Pero si se gasta más de lo presupuestado en alguno de los rubros, se tendrá que aplicar una acción correctiva llamada “no tener dinero suficiente” y tener que sacrificar algún otro gasto necesario o recurrir al crédito o deuda, lo que lleva a un efecto dominó de endeudamiento.
En conclusión, no tome el presupuesto como una molestia o un mal necesario, podría ser uno de los mejores “amigos” que jamás hayan tenido usted y su familia.


Vicepresidente
Grupo Camacho
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