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Para Limón Ciudad Puerto lo que falta es moverse a un ritmo diferente al acostumbrado en Costa Rica, porque en este como en algunos otros casos la situación es una emergencia

Limón debe ir a cuidados intensivos

Un país que no es capaz de ejecutar en tiempo razonable las obras de infraestructura que necesita una vez que dispone del dinero para ello, es una nación con serios problemas que sus gobernantes deben corregir. Es parte de la responsabilidad de gobernar.
Aparentemente padecemos ese mal y esto agravó la situación de la provincia de Limón, de por sí históricamente lamentable.
Esa provincia es cual paciente que se encuentra postrado en la calle y desangrándose sin que nadie parezca darse cuenta de que es urgente pasarlo a una ambulancia y llevarlo a cuidados intensivos porque ahí, bien atendido, curará sus heridas y se convertirá en un atractivo lugar para el trabajo y la recreación.
Sin embargo, los recursos económicos para hacerlo están ahí, disponibles desde 2009. Lo que falta es moverse a un ritmo diferente al demasiado lento al que está acostumbrada Costa Rica, porque en este, como en algunos otros casos, la situación es una emergencia.
Un reportaje de este medio publicado ayer, señala cómo en tres años no ha sido posible completar una sola de las obras prometidas cuando se anunciaba con bombos y platillos la maravilla que sería lo que pomposamente se llamó Limón Ciudad Puerto.
En este país necesitamos menos bombos, menos platillos, menos títulos llamativos puestos a un proyecto y más eficiencia para realizarlos a fin de que no pasen años y años en que solo se hacen estudios, cálculos y demás labores de este tipo sin que se vean obras terminadas por ningún lado.
Los estudios, cálculos y permisos son necesarios, desde luego, pero su tramitación debe tener tiempo límite razonable, especialmente si se trata de situaciones que ya pueden considerarse de emergencia. Y no por eso se deben atropellar leyes ni reglamentos. El caso de Limón es una de esas realidades, pero pueden señalarse otras, como el estado de los puentes, calles y carreteras o el alcantarillado sanitario, para mencionar solo algo.
En esta Costa Rica entrabada que los gobernantes han creado o permitido, por acción u omisión, muchos trabajos que urgen están en estudio, en proceso de consultoría o en cualquier otro tipo de trámite. Esto además de agravar la situación termina por encarecerla. Es por ello y a veces por errores en contratos o en sus cumplimientos, que a veces pagamos mucho más de lo necesario para poder contar con la infraestructura que el país requiere.
En cada entidad hay responsables y estos deben rendir cuentas a las más altas autoridades. Pero rendir cuentas no significa justificar una lentísima forma de actuar. Por el contrario, si la rendición de cuentas se reduce a eso, significa que algo anda mal y que debe corregirse sin más pérdidas de tiempo.

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