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Ante problemas estructurales u otros de orden interno que Japdeva tenga hoy, lo que le hizo falta sin duda fue la voluntad política para permitirle ampliarse y progresar


Limón, al fin algo más que palabras

Luego de más de dos décadas en que los sucesivos gobiernos le prohibían a Japdeva obtener crédito por encima de ¢1 millón, negándole así la posibilidad de ampliar sus muelles y servicios, comenzaron las críticas a esa institución porque no lo hacía y el país se volvía no competitivo en materia portuaria.
Ante problemas estructurales u otros de orden interno que Japdeva tenga hoy, lo que le hizo falta sin duda fue la voluntad política para permitirle ampliarse, la buena dirección y administración que ordenara e hiciera eficientes sus operaciones. Es decir, fallaron los gobernantes.
Hoy, finalmente, pareciera que nuevos aires y voluntades se mueven para Limón, porque se aprobó un millonario crédito para construir un nuevo puesto de atraque en Moín y se está en la contratación de equipo para acondicionar esa terminal, de acuerdo con lo informado por una nota de este medio el lunes anterior.
La inversión se puede hacer ahora porque tanto gobierno como diputados accedieron a romper el tope de endeudamiento impuesto a Japdeva que le impedía progresar.
Así, aparte de agilizar la carga y descarga, el muelle de Moín, el principal del Caribe, comprará lanchas, equipos y construirá la infraestructura necesaria para dar mejores servicios y para los planes sociales que impulsa Japdeva y que tanto necesitan los limonenses.
¿Será que al fin le llega su hora a Limón, luego de tantas promesas incumplidas? Habrá que ver si la voluntad de hoy para permitirle progresar se concreta en todas las obras necesarias a tiempo para cuando entre en funcionamiento el gigante muelle de contenedores que se hará en Moín.
Será entonces que veamos si se ha actualizado y capacitado también a todo el personal de Japdeva, en lo que haga falta, para poner la institución al día después de haberla mantenido frenada y rezagada por tanto tiempo por decisiones políticas.
Será entonces cuando veamos si sus jerarcas toman las medidas necesarias para erradicar cualquier mala práctica que pueda existir a lo interno de la entidad que perjudique su eficiencia.
Es necesario que no solo Japdeva, sino todas las instituciones públicas que atiendan asuntos esenciales para el país y para el bienestar de su gente reciban, de igual modo, inversión, reestructuración y actualización. Una tarea que ha quedado pendiente a pesar de promesas de campaña.

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