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Potenciales medallistas olímpicos terminan en fincas bananeras, barcos o hasta en cárceles
Limón es una “Jamaica” sin explotar talentos

• A pesar de tener un mejor nivel socioeconómico, Costa Rica no le llega a los tobillos al atletismo jamaiquino
• Nery Brenes promete ser la primera piedra de una nueva política deportiva en el país

Eduardo Baldares
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Mientras “Relámpago” se colgó en el cuello tres oros en las últimas Olimpiadas, el único metal que “Papa” ha visto recientemente es el de los barrotes de la cárcel donde está recluido.
Ambos nacieron con biotipo de atletas. Desde chicos se les notó talento. Pero mientras el jamaiquino Usain “Relámpago” Bolt fue escalando posiciones hasta llegar a lo más alto del podio en Pekín 2008, el diamante en bruto limonense (cuya nombre real se protege) se hundió sin ser pulido.
Estudios científicos han intentado demostrar por qué en Jamaica se corre más rápido que en otras partes del mundo, y el australiano Daniel McArthur encontró la explicación en el gen ACTN-3, decisivo para la codificación de la proteína alfa-actinina-3 en la fibra rápida del tejido muscular.
Al estar la historia de Limón muy ligada a la construcción del ferrocarril que uniría la costa atlántica con la capital, y para cuya construcción a partir de 1872 llegaron inmigrantes afrocaribeños, especialmente desde Jamaica, queda claro por qué en esta provincia hay atletas con un potencial enorme, pero que a diferencia de los isleños, no son bien aprovechados.
No es un asunto de dinero, porque Costa Rica tiene un Producto Interno Bruto per cápita superior al jamaiquino en $7.306, y de acuerdo con el Indice de Desarrollo Humano cuenta con una calificación de 0,846 que lo ubica en el puesto 46 del mundo, muy por encima de la isla (0,736 y posición 101 mundial).
La diferencia radica en la visión del deporte como una prioridad del Estado jamaiquino. Conocedores del talento innato de muchos de sus ciudadanos, desde primaria los maestros de educación física enfatizan en ejercicios que les permiten detectar cuáles niños tienen condiciones para la práctica del atletismo, y una vez descubiertos los incentivan, los especializan y les consiguen patrocinios que les garantizarán las condiciones idóneas para competir en el alto nivel. Resultado: Jamaica ganó seis medallas de oro —incluidos tres récords mundiales—, tres de plata y dos de bronce en Pekín 2008.
De vivir en una aldea sin electricidad, de casas de cartón y madera, donde para llevar agua potable hay que recorrer a diario 5 kilómetros con bidones a cuestas, Bolt pasó a ganar $7,8 millones al año, solo $985.500 por correr y el resto por publicidad.
Sin embargo, en Costa Rica la situación es muy diferente, pues la práctica común parece consistir en darles un balón de fútbol a los niños y decirles “mejengueen”.
El Ministerio de Educación tiene la estructura para detectar talentos, que son los miles de escuelas en todo el país, pero al parecer el deporte no es prioridad.
“No entienden que la educación física no solo promueve salud y valores positivos, sino que en el caso del alto rendimiento puede ser una forma de vida sumamente rentable, como se ve en el caso de los atletas jamaiquinos”, comentó el entrenador Sergio Molina, quien ha sufrido cómo talentos de potencial olímpico se han tenido que retirar por falta de oportunidades.
“Conozco casos de atletas que tuvieron que retirarse y trabajar en fincas bananeras y barcos, y casos peores como el de ‘Papa’ que terminó encarcelado”, aseguró.
Con miras a Moscú 1980, el boxeador limonense Leslie Gabriels había derrotado a quien a la postre fue subcampeón olímpico de peso medio, y ante la ausencia de Estados Unidos tenía grandes posibilidades de obtener una presea, pero increíblemente no pudo acudir.
Sin embargo, lamenta aún más las puertas que se le cerraron a su hija Hannah, hoy inmersa en el difícil mundo del boxeo femenino profesional.
“Ella tenía enorme proyección en pentatlón. Imagínese que con solo 14 años y sin mayor entrenamiento corría los 400 metros en 59 segundos y lanzaba la pértiga más allá del récord nacional, pero se tuvo que retirar por falta de estímulo”.
Molina contó que a principios de la década de 1980 Efim Domoski, un reclutador deportivo soviético, vio al equipo limonense de atletismo de Juegos Nacionales entrenando y aseguró “aquí hay material para sacar varios campeones mundiales”, pero al final todos los talentos se perdieron.
Tanto Gabriels como Molina esperan que la buena actuación del limonense Nery Brenes en Pekín 2008 —donde quedó de décimo mundial en los 400 metros lisos—, sea el punto de partida desde el cual confluyan dos circunstancias: que las nuevas generaciones quieran seguir el ejemplo del joven de Los Corales 2, y que se aplique una nueva política estatal que promueva al deporte como prioridad en la Zona Atlántica, de manera que se descubran diamantes, se pulan y se lancen al alto rendimiento con el apoyo necesario.
El mismo Brenes ha reconocido que varios de sus “amiguillos” de infancia tenían condiciones iguales y hasta superiores a las suyas, pero claudicaron ante la necesidad de llevar pan a sus hogares.
“Nery es un sobreviviente. Le ha costado mucho. Tuvo que sacar muy buenos resultados para conseguir patrocinios apenas en los dos últimos años, y aún así lo ideal sería que además de entrenador cuente con todo un cuerpo de especialistas y respaldo tecnológico como el que tienen los atletas de Estados Unidos, China e incluso Jamaica”, detalló Molina.
Roberto Verdesia, presidente de la Federación Costarricense de Atletismo y del Comité Olímpico Nacional, hace un llamado al sector privado.
“Para los deportes que no son fútbol es muy difícil captar recursos, pues al no ser tan masivos cuesta más convencer a los empresarios de patrocinarnos”, aseguró. “Si fomentamos el talento con más dinero desde las ligas menores, se posibilitarán mejores resultados y a partir de ahí sí es posible captar otros fondos por medio de patrocinadores, porque los empresarios quieren que sus productos se relacionen con los éxitos deportivos. Por eso, después de los resultados que ha tenido Nery y sus expectativas en el atletismo mundial, se logró que varias empresas lo ayuden, pero, ¿qué pasa con quienes necesitan recursos para llegar a ser como Nery?”.
La respuesta de Sergio Molina impacta: “Pueden terminar como los hermanos Vince y Vance Parks, Alex y Randall Foster, Alvaro James, Bob Colville, Charolyn Scott o Gabriela Patterson… haciendo otra cosa, porque no los apoyaron, o peor aún… como Papa”.








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