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El precio de la evolución mundial


La evolución de la economía mundial refleja los cambios que va produciendo la globalización, achicando distancias, entregando al mercado nuevos productos y servicios consecuencia de la tecnología a plena máquina.
Aparecen actores, países emergentes, en el escenario: China, India, Rusia y Brasil; las decisiones estratégicas a pesar de la aparente hegemonía norteamericana, deben contar con ellos.
Son años de crecimiento económico, pero a su vez de más incertidumbres que de certezas, hay luces pero también sombras.
En este escenario deben desenvolverse los países, las sociedades y las empresas, la globalización “acerca”, “unifica” pero también acentúa diferencias en las políticas, instrumentos, entre el que innova y el que no lo hace, entre el que actúa y el que prefiere el statu quo.
Cuando proyectamos la implementación de negocios en el exterior debemos hacer un análisis actualizado de los escenarios en que estos se desarrollarán.
Luego de la contracción del 2,1% en el producto mundial durante 2009 a raíz de la crisis financiera global, para 2011 las proyecciones de crecimiento del PIB se sitúan en alrededor del 3,3%, es decir, un notable vuelco del 5% en el crecimiento que ha sorprendido por su celeridad en comparación con las expectativas originales.
Varios factores contribuyeron al mejor desempeño de la economía global en relación con crisis previas: la resiliencia del dinamismo del crecimiento en países emergentes, particularmente China y la India, la oportunidad de la respuesta contracíclica en países desarrollados y en desarrollo, y la efectividad y magnitud de los paquetes financieros, particularmente en Estados Unidos.
Estas medidas lograron desactivar el peligro de una depresión global y progresivamente durante 2009 posibilitaron la recuperación del comercio, la producción industrial global y la normalización de las corrientes de financiamiento.
Cuando hablamos de marketing internacional y negocios internacionales, nos estamos refiriendo a diferentes herramientas económicas y comerciales utilizadas en el marco de las relaciones internacionales, es decir, a la relación entre dos o más países en el ámbito del derecho internacional público y privado.
La competitividad internacional dependerá del desarrollo de las estrategias exportadoras, fundamentalmente de la clásica regla de las tres C, referidas a la calidad, continuidad y confiabilidad.
La dinámica de los negocios del siglo XXI exige el posicionamiento competitivo sostenible para lograr la inserción y permanencia en los mercados externos.
Denominamos posicionamiento competitivo sostenible (PCS) a la doble base estratégica constituida por las ventajas comparativas y las ventajas competitivas de una empresa exportadora. Las ventajas comparativas, cuando existen, pueden contribuir en las etapas iniciales, pero las competitivas son la primera prioridad para operar en los mercados internacionales.
Cada empresa debe determinar su propia posición en el contexto internacional, y seleccionar la estrategia para mantener una posición defendible en el largo plazo.

Profesora marketing y negocios internacionales
ADEN Business School
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