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Miércoles 7 Marzo, 2012

Liderazgo femenino

Ante la celebración mañana del Día Internacional de la Mujer, valga la reflexión sobre el hecho de que la administración de empresa se encuentra en un importante periodo de cambio debido al orden cuantitativo y cualitativo de género.
Muchas empresas han decidido aprovechar los atributos del liderazgo femenino como fortalezas para impulsar el crecimiento y la sana competitividad, pues se han dado cuenta, por vivencia y también por estudios psicosociales, que la mujer es una pieza clave para alcanzar metas organizacionales.
Algunos científicos de la conducta humana han aplicado estudios donde coinciden en que desde la infancia, la dinámica de desempeño de ambos sexos es diferente. Los niños evaluados eran más competitivos, provocaban incesantes disputas y optaban por jugar en grupos grandes, mientras que las niñas preferían los grupos pequeños, buscaban juegos más sociales y se mostraban dispuestas a interrumpir su juego en caso de disputas, antes que arriesgar la relación de amistad.
Este tipo de conducta es similar en la adultez en el ambiente laboral, lo que provoca que la mujer, según algunos expertos, tenga una mayor capacidad para adaptarse a los cambios que puedan producirse; es más disciplinada, paciente, persuasiva, persistente y posee una alta capacidad de escuchar y lograr empatía con la gente.
Más allá de la genética, o de los patrones de conducta aprendidos, la teoría más compartida relacionada con los estilos de liderazgo por género, es que la mujer a lo largo de su experiencia personal ha desarrollado actitudes y habilidades, que unidas a su educación formal, la han convertido, en un líder que comparte el poder, estimula la participación y reconoce los éxitos de sus compañeros, acciones que viabilizan el alcance de determinados objetivos estratégicos empresariales.
Considero importantes, pero no determinantes, las diferencias en estilos de liderazgo a la hora de nombrar o no a una mujer en un cargo. Prefiero deducir que las empresas necesitan la mano de obra femenina, porque están convencidas de que no existe impedimento en la capacidad de la mujer en liderar con eficiencia los negocios, y que el aumento de estas en puestos gerenciales se debe a un proceso evolutivo de adaptación de las economías.
La supremacía del liderazgo femenino seguirá siendo una quimera mientras la realidad afirma que de las 500 empresas que mueven la economía mundial, solo 16 son lideradas por mujeres.

Marilyn Batista Márquez
Presidenta Programa para el Desarrollo de la Mujer Empresaria
Cámara de Comercio de Costa Rica