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Licor y deportes, ¿y no, que no se puede?
A pesar de que en el país el licor no puede patrocinar actividades deportivas, el golf parece estar abriendo el portillo

Luis Rojas y Dinia Vargas
La República

¿Se imagina usted la Copa Imperial - Saprissa, o el torneo Unafut - Johnny Walker? ¿Quizá la Copa Pilsen de baloncesto? No, no se la puede imaginar porque en Costa Rica, la Ley sobre Venta de Licores prohíbe la publicidad o promoción de todo tipo de bebidas destiladas en actividades deportivas.
La ley es muy clara, y aunque muchos la consideren obsoleta, lo cierto es que dicha prohibición alcanza a “cualquier actividad deportiva que se realice en territorio nacional”.
Mañana, en un campo de golf del Valle Central, arrancará la quinta edición del torneo The Chivas Series, patrocinado por Chivas Regal, una de las marcas de whisky más conocidas en el mundo.
Aunque el golf no tenga regulación estatal, ya que funge como una asociación privada que no recibe ayudas del Icoder, a criterio de Alba Quesada, asesora legal del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (ICODER), sería importante conocer la posición del Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) acerca de este tema; no obstante, aunque se hicieron constantes llamadas ayer no respondieron.
LA REPUBLICA consultó sobre este tema a varias personalidades deportivas, una de ellas el viceministro del Deporte, Osvaldo Pandolfo, quien detalló que si bien es incorrecto que el golf haga lo que a otros no se les permite, porque la ley tiene que ser igual para todos, “lo cierto es que hay que poner el
dedo sobre la llaga, en este tema”, debido a que dichas regulaciones están obsoletas y se han convertido en un factor que no favorece el desarrollo del deporte.
Pandolfo, quien fue jugador de baloncesto de primera división, asegura que como fue deportista puede ver y analizar este tema desde otra perspectiva diferente a la de funcionarios, políticos y otra gente ligada al deporte.
“Es justo que el licor, sobre todo las firmas de cervezas, ayuden a financiar el deporte, que es practicado por gente correcta y sana, que necesita ayuda económica”, dijo.
“En todas partes la gente me solicita ayuda para el deporte; piden dinero, no hay tanto dinero para ayudarles a todos. Por otra parte, igualmente las marcas de licores invierten en festivales o en publicidad que bombardea a los jóvenes; no debemos ser más papistas que el papa, es justo que esa plata ayude por lo menos a desarrollar al deporte”.
Pandolfo no está de acuerdo con la venta de licor en los escenarios deportivos, sin embargo asegura que otra cosa son los patrocinios.
El presidente de Brujas, el empresario Mainor Vargas, quien es dueño de tres estadios a nivel nacional, dijo que ese torneo de Chivas le sirve como ejemplo de “lo que le gustaría hacer en sus estadios”.
“Yo estoy esperando el momento para poner una valla de esas (de publicidad de licor) en uno de los estadios y ver qué sucede; qué tipo de sanción traería eso”.
Otros dirigentes llamaron la atención sobre la discriminación que se da si el golf puede realizar un evento así, y los demás deportes no.
El gerente general del Saprissa, Víctor Badilla, expresó que “somos o no somos, no me parece justo que a un deporte masivo como el nuestro no se le permita un patrocinio por cualquier marca de bebida alcohólica para nuestros proyectos, y que en un deporte elitista sí”.
Por su parte, el gerente del
Herediano, Jafet Soto, dijo que no está nada bien que para el golf sí se pueda y para el fútbol no. Además, agregó, “yo jugué muchos años en un país (México) donde las empresas patrocinaban el fútbol, y no había nada de malo; más bien ayuda al crecimiento, eso sí, tiene que ser bien regulado y establecido”.
Arnoldo Madrigal, presidente de la Asociación Nacional de Golf (ANAGOLF), excusó al torneo expresando que “es una marca Chivas Deportiva, como la de Chivas de México. Podría ser Chivas Regal o cualquier otro el patrocinador, es u
n evento privado”.
No obstante, en consulta que se le realizó a Carol Cordero, de la agencia IMACOR, que maneja la prensa del torneo, confirmó que “este es patrocinado por Chivas Regal”. Aunque anoche se intentó consignar la versión de los organizadores, al cierre de edición no se había podido obtener sus respuestas; sin embargo Cordero aseguró que hoy darían declaraciones al respecto.
El anuncio de la competencia también aparece (al menos hasta ayer) en la página de ANAGOLF, en la que se dice dónde inscribirse, el monto por hacerlo y demás detalles sobre la modalidad de competencia deportiva, cuyo premio es un viaje a jugar la final en Las Vegas.
Si bien las autoridades nacionales pareciesen no tener claro el camino a seguir en este caso, sí se vislumbra que esta situación podría abrir un portillo a una discusión por mucho tiempo pospuesta, pero siempre latente, sobre la necesidad de meterle tijeras a una ley a la que pareciera, le llegó el momento de reformarla o ya está siendo reformada en la práctica.


En opinión de…

Osvaldo Pandolfo, viceministro de Deporte: “El que no sabe de deporte, no sabe de esto; esta ley está impidiendo el mejor desarrollo de nuestro deporte”.

Minor Vargas, presidente de Brujas: “Ese artículo no tiene sentido, ya es hora de trabajar en una dirección correcta, que las actividades deportivas se puedan beneficiar con marcas de cerveza y licores. Si Costa Rica tuviese un gran estadio y le dieran la final de la Champions League, no se podría jugar, solo porque no se permite poner vallas de alcohol, eso es absurdo”.

Víctor Badilla, gerente general de Saprissa: “Que una marca de alcohol patrocine el deporte no significa que vaya a aumentar la gente que toma. Si en todo el mundo no hay restricción, por qué en nuestro país sí”.
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