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Liberté, Egalité, no tanta Fraternité en una Francia cansada de los impuestos

Bloomberg | Viernes 06 marzo, 2015

Un plan destinado a alentar a que la gente vuelva al trabajo y así impulsar las ventas en tiendas francesas fue presentado el martes anterior por el gobierno francés. Bloomberg/ La Republica


Liberté, Egalité, no tanta Fraternité en una Francia cansada de los impuestos

La parte “fraternité” del famoso lema de Francia “Liberté, Egalité, Fraternité” se está desgastando.
Pregúntelo a Guillemette Monge. La profesora de inglés, de 39 años de edad, quien con su esposo está criando a siete niños en uno de los barrios más pobres de París con un ingreso familiar de $3.814 al mes, dice que hay algo que está profundamente mal con el Estado de bienestar de la nación. Monge, que trabaja a tiempo parcial, mientras que también cuida de su familia, dice que se ve obligada a esforzarse más porque muchos en el país no lo hacen.
“La gente se está aprovechando porque se los alienta a pensar que la sociedad les debe todo y que ellos no tienen que aportar”, dijo ella, preparando té en la cocina desordenada en la entrada de su apartamento de tres dormitorios.
Monge no está sola. Los estudios muestran una disminución de algunos de los valores sobre los que se construyó el Estado de bienestar francés después de la Segunda Guerra Mundial.
Las leyes de seguridad social en 1945 dieron a los trabajadores acceso a la salud, pensiones y apoyo familiar, mientras que en 1988 se estableció un programa de ingreso mínimo pagado por el Estado para los desempleados que se habían quedado sin prestaciones por desempleo - un plan ampliado en 2004 para los trabajadores con bajos salarios.
En un contexto donde la asistencia se reduce para algunos programas, el primer ministro Manuel Valls presentó el martes planes destinados a alentar a que la gente vuelva al trabajo, combinando dos sistemas complicados que ayudan a los desempleados y aquellos con bajos ingresos. La decisión se produce cuando la tasa de desempleo podría mostrar otra subida mañana, con las solicitudes de desempleo estancadas cerca de un máximo histórico.
Los informes recientes han demostrado que los franceses que trabajan están cada vez más cansados de ayudar a los menos afortunados. La proporción de personas que quieren que el Estado haga más por los pobres cayó el año pasado por debajo del 50% por primera vez en la historia.
Cayó al 45% desde más del 70% en 1995, según un informe de octubre realizado por el instituto de investigación Credoc con sede en París. 53% dijo que el plan de ingresos mínimos da a la gente un incentivo para no trabajar, por encima del 48 % en 2008.
“Tenemos que tratar de entender por qué un número cada vez mayor de nuestros ciudadanos duda de la legitimidad del sistema de redistribución de la riqueza”, dijo Valls. “Nos enfrentamos al reto de salvar nuestro modelo de bienestar”.
La pobreza en Francia ha empeorado cada año desde 2008, con la percepción de la gente de sus condiciones de vida en lo más bajo en más de 30 años. Uno de cada siete hogares franceses está bajo el umbral de la pobreza debido a un gran número de trabajadores pobres, dijo Valls.
Él dio a conocer un plan para asegurar que, en un país con un salario mínimo de unos €1.136 al mes, a una persona soltera se le garantice un ingreso mensual de € 1.400 y a un matrimonio donde ambos trabajan y con dos niños €2.900 a partir del próximo año.