Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 17 Enero, 2012

Ley de compensación

Muchos hemos oído la frase en inglés: “Winners never quit and quitters never win”. Su traducción al español es: “Los ganadores nunca renuncian y los que renuncian nunca ganan”. Pero poco se habla de la ley de compensación. Son pocos los escritores de esta teoría, sin embargo voy a nombrar a uno de ellos: Robert Kiyosaki; quien no solo ha escrito ampliamente del tema, sino que es un empresario exitoso; columnista de Yahoo Finance; autor del libro “Padre rico, Padre pobre”.
En una de sus columnas Robert se refiere ampliamente a la teoría de la Ley de Compensación, que pocos pueden decir no haberla experimentado en algún momento.
La forma más sencilla de explicar la teoría es la siguiente: los resultados son mínimos sin importar cuán grande sea el esfuerzo al inicio de cualquier iniciativa, conforme pasa el tiempo los resultados son mayores a pesar del nivel de esfuerzo.
El mejor ejemplo de esta teoría lo hemos vivido muchos al decidir hacer un esfuerzo por hacer dieta, ir al gimnasio y bajar de peso. El esfuerzo es supremo en todas las áreas y los resultados mínimos. Por eso muchos dejan de insistir y vuelven a su estado de confort, sin resultados positivos. Ahora bien, si nos mantenemos en el tiempo haciendo el mismo esfuerzo, cada vez tenemos mejores resultados y requerimos menor esfuerzo en hacer dieta y hacer ejercicio. El cuerpo vuelve a tomar la energía que tanto habíamos esperado y los resultados positivos empiezan a ser mayores.

Esto mismo ocurre en los negocios, si esperamos que un emprendimiento rinda frutos en los primeros años estamos equivocados. Hay que estar preparado para subir la cuesta larga, hacer un gran esfuerzo especialmente durante los primeros años.
Robert Kiyosaki nos cuenta también que durante cuatro años luchó mucho para poder colocar su primer libro en el mercado, al mismo tiempo él y su esposa estaban teniendo problemas con el negocio de educación empresarial. Muchas veces se sintieron derrotados y sintieron que era mejor renunciar. Por suerte no lo hicieron, ese hubiera sido el camino más sencillo. Por cuatro años tuvieron muchos problemas económicos, con mucho esfuerzo personal y del equipo profesional que los rodeaba; sin embargo lograron soportar las vacas flacas para lograr disfrutar de las gordas. No es fácil lo que estoy diciendo. Sé que muchos están viviendo este momento y que algunos quedarán en el camino de subida a la cima. Lo importante no es quién llega primero, sino saber llegar y no darse por vencido en ningún momento.
Escribo esta columna para aquellos que hoy luchan por lograr el éxito; donde el esfuerzo es grande y están teniendo pocos resultados. Si usted renuncia hoy, recuerde que va a tener que volver a pasar por el mismo alto esfuerzo en cualquier área que emprenda. Recuerde que los ganadores nunca renuncian.
El éxito no tiene ninguna señal de alto. Estudie la ley de compensación y practíquela en su vida diaria. Los buenos líderes se miden en las épocas difíciles, no en las de bonanza. Las últimas son las fáciles y la meta es llegar a ella y mantenerla.

Presidente Cadexco