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Sábado 17 Marzo, 2012

Ley Antitabaco no puede esperar

En la formulación de la Ley Antitabaco tuvieron que coincidir muchas voluntades para proteger la salud del 85,2% de la población que no fuma. Voluntad para regular los espacios libres de humo, para cobrar un impuesto que contribuya a promover una vida libre de humo del cigarro y para financiar a las instituciones que atienden a pacientes víctimas del fumado, sean pasivos o activos.
Una ley para ponernos a derecho en materia de salud y a la vez cumplir con convenios internacionales.
Los argumentos que se esgrimieron contra la ley durante el proceso de elaboración, que van desde que afecta la libre empresa, que promueve el contrabando y que limita las libertades, quedan sin efecto cuando privilegiamos el Bien Común sobre el bien particular.
Poco más de ¢76 mil millones invierte la CCSS cada año en la atención de enfermedades relacionadas con el fumado.
Ciertamente ni la ley, ni los impuestos, ni las sanciones son suficiente para contrarrestar centenares de años de promoción y consumo del tabaco. Los males y vicios no se eliminan con una ley, ni la sanción persuade a todos, pero es un paso correcto en la dirección correcta, lo otro es dejar las cosas tal cual están.
Hacer cumplir la ley es tarea del Ministerio de Salud y de las entidades del Estado que están obligadas por ley. Como también es responsabilidad de la policía fiscal el control de nuestras fronteras para evitar el contrabando.
Seguramente muchas personas continuarán fumando en los baños de las oficinas, o abiertamente en las paradas de buses y habrá empresarios de bares y restaurantes o discotecas que permitirán consumir cigarros en sus negocios... pero ES PROHIBIDO y existen sanciones fuertes para quienes lo hagan.
No se podrá poner un policía a cada fumador, igual que no hay uno por cada costarricense para cuidarlo de la inseguridad de los barrios. Pero sí pueden los ciudadanos asumir su responsabilidad y denunciar a los que violentan la ley y al igual que con los agresores de mujeres, si no los denunciamos continuarán golpeando y matando. Si no denunciamos a quienes violenten la Ley Antitabaco, somos responsables de la salud de nuestros amigos, familiares compañeros de trabajo o vecinos.
Debemos ver esta Ley como inicio de una nueva realidad que evidentemente no es del agrado de algunos, que en vez de ayudar a que se tome conciencia sobre el avance que significa garantizar los espacios libres de humo, del peligro que significa el tabaquismo y la necesidad de garantizar recursos para el combate a las enfermedades derivadas de este vicio, buscan la forma como evitar que se convierta en Ley de la República.
Diez costarricenses pierden lo vida diariamente por enfermedades relacionadas con el tabaco, es tiempo de poner fin a esta cultura de muerte, es tiempo de sancionar la Ley Antitabaco, considerada por muchos como una de las mejores de nuestra América.

Gloria Bejarano de Calderón
Diputada