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Letras de esperanza
La Fundación Dogood fomenta la lectura en las escuelas con el propósito de llegar a la cobertura total en 2020

¿Qué lo motivó a abandonar su carrera como ejecutivo para dirigir esta iniciativa?
No es posible aprender del camino sin caminarlo. Tenía mucho que aprender para poder impulsar un programa de impacto social y la única manera de hacerlo era tomando decisiones difíciles para mí y mi familia. Es una de las más importantes y difíciles que he tomado.

¿Cómo nace Dogood?

Nace por la inquietud que sentimos los fundadores cuando observamos la realidad de nuestros niños latinoamericanos que nacen en pobreza y miseria. Nuestra respuesta es dar vida a una empresa social que logre impacto autosostenible en escala para “potenciar” niñas y niños. De allí nace Robin, nuestro programa de fomento de lectura infantil.

¿Cómo se han dado a conocer?

Nuestro esfuerzo ha sido de invitación directa a participar. No hemos hecho esfuerzos masivos de invitación a empresas. En abril pasado iniciamos la campaña ¡Queremos leer! para que cualquier persona pueda sumarse a Robin.

¿De dónde obtiene la organización los fondos para los distintos proyectos?

Cualquier empresa, gobierno o persona que desee puede hacerlo a través del Programa Robin: por cada ¢1.000 nosotros damos vida y entregamos un libro de cuentos a una biblioteca de escuela pública, familia o niño. En países con mayor escala y eficiencias, como Colombia, lo podemos hacer por $1. De allí vienen los fondos que alimentan todo el ecosistema, incluida nuestra organización.

¿Cómo pueden las empresas colaborar con esta causa?

Sumándose al ecosistema de dos maneras: comprando la cantidad de libros que deseen que entreguemos en su nombre a los niños y aportando el desarrollo de nuevos libros para ampliar la colección.

¿Qué tal ha sido el apoyo de las empresas nacionales?

Muy bueno, tenemos empresas aliadas que han creído en el valor de la lectura como generador de valor social y que nos han ayudado a dar vida a una colección de 30 títulos. Sin embargo, necesitamos que más empresas y personas se sumen para lograr que en 2020 todas las escuelas del país tengan una biblioteca o rincón de lectura.

¿Quiénes laboran en esta causa?

Escritores, ilustradores, diseñadores, impresores, maestros, bibliotecólogos, promotores de lectura, empresas, instituciones públicas, ONG y padres de familia que trabajan con un fin común: llevar libros infantiles de calidad a manos de los niños.

¿Se han implementado proyectos similares en el país?

Existen muchos esfuerzos de estímulo de lectura que se realizan en Latinoamérica, cada uno valioso por su aporte, pero no existe una propuesta como la de Robin, que cree que el libro infantil es, ante todo, un “bien o activo social” y no un simple producto de consumo.

María Gabriela Badilla
[email protected]
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