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Lesiones… presentes en el golf

Aunque no parezca las lesiones son comunes entre los golfistas, tanto amateurs como profesionales

Cristian Williams
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El golf es un deporte que no implica movimientos violentos ni encontronazos con otros jugadores, pero no por eso permite descuidar el estado físico, ya que se corre el peligro de caer presa de las lesiones.
En el golf, al igual que en cualquier otro deporte, mantener una buena condición física es fundamental para evitar problemas.
Las lesiones que se producen en la espalda tienen casi siempre un origen de tipo muscular, debido principalmente a la sobrecarga, a contracturas o a esguinces.
La causa principal la encontramos en el fundamento del golf: el swing. Se trata de un movimiento que nos obliga a doblar la espalda hacia atrás y girar; un ejercicio complicado de realizar que nos obliga a forzar todos los músculos de la zona.
Una de las principales causas que pueden llevar a provocar dolores de espalda es una mala posición durante el stance, cuando el jugador se inclina hacia la bola desde la cintura en vez de tirar las caderas hacia delante.
Además de todo esto, existe un punto fundamental que se debe tener en cuenta y que en ocasiones muchos pasamos por alto: la necesidad de realizar un calentamiento antes de empezar a jugar.
Comenzar a jugar sin calentar antes supondrá un fuerte choque para el músculo, que puede no controlar y ahí es donde en
numerosas ocasiones nace la lesión.
Muchos jugadores aficionados no contemplan el golf como un deporte, sino más bien como una actividad de ocio, por lo que no disponen de la condición física necesaria, ni realizan los ejercicios previos de estiramiento y calentamiento, tan necesarios para la prevención de cualquier lesión y principalmente de las que afectan a la espalda.
Otros movimientos en los que se presiona la espalda es al colocar la bola o al arreglar los piques, cuando debemos inclinarnos hasta el suelo. Para evitar que nuestro dorso sufra, podemos flexionar el cuerpo sobre las rodillas, manteniendo en todo momento la espalda recta.
Otra postura adecuada es la de inclinar el cuerpo, levantando la pierna contraria a la mano con la que colocamos la bola, apoyándonos sobre el palo.
En el golf todos los golpes cuentan con dos componentes: uno de fuerza y otro de técnica y precisión. El primero de los golpes de cada hoyo, que es un ejercicio de potencia, representa un giro rápido de la columna, y en este domina la fuerza sobre la precisión.
El dolor experimentado en la zona lumbar por un golfista con un entrenamiento físico deficiente, alcanza su punto máximo exactamente en el mismo instante en que la velocidad de rotación registrada en la columna vertebral es máxima.
También está la lesión de la z
ona del codo (epicondilitis medial) que hace referencia a la inflamación de las inserciones musculares en la cara interna del codo. El dolor puede aparecer a nivel de la inserción muscular en el hueso del codo o bien se puede irradiar hacia los músculos del antebrazo y muñeca.
Esta afección aparece generalmente en jugadores sin buena preparación física para este deporte. Es importante recalcar también que se potencia cuando existe un acortamiento o endurecimiento de los músculos del cuello, espalda y hombros.
El codo de lanzador, o de golfista, es similar al codo de tenista, pero los síntomas se localizan en el medial del codo. El jugador de golf diestro puede presentar el codo de tenista en su codo izquierdo, que se carga, y codo de golfista en su codo derecho.
El golfista puede verse afectado por golpear con efecto exagerado y al hacerlo rota el antebrazo fuertemente hacia dentro.


¡Qué dolor!


En un estudio realizado por Mc Carrol en Estados Unido en 500 jugadores semiprofesionales y profesionales se apreció que las diferencias son importantes.
En los amateurs las lesiones se deben generalmente a fallos de técnica. Entre 1.000 jugadores se pudo ver que el 24% presentaba lumbalgias; el 23%, lesiones de codo, mano y carpo, etcétera
Otros estudios mostraron que los hombres tienen más lumbalgias y las mujeres más lesiones de codo. Los jugadores de más edad sufren más lesiones de cadera y hombro; los jóvenes, de codo y muñeca.
Esto quiere decir que el golf no puede ser considerado como un deporte que se puede practicar de cualquier forma y por todo el mundo. Produce lesiones, y en estas influyen las condiciones de número de entrenamientos a la semana, tipo de suelo, también el material de juego, calzado, guantes, bola, palo.
Es un factor decisivo la obtención de una buena postura, posición del palo en la mano tanto derecha como izquierda.
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