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Lunes 29 Diciembre, 2014

Bocado: Su importancia va más allá de un tema de libertades básicas del ser humano, y se extiende como una eventual y potente arma contra el narcotráfico


Legalizar la marihuana no es un tema menor

 

Constantemente, tanto en redes sociales como en programas de opinión, Mario Redondo, diputado de Alianza Demócrata Cristiana, critica al gobierno por ignorar proyectos importantes y convocar a sesiones extraordinarias otros “menos relevantes”, como la iniciativa de Marvin Atencio, diputado del PAC, que pretende legalizar el uso de marihuana para fines medicinales.
Quizás el señor Redondo no logra ver más allá de la clásica posición paternalista y tradicional, que dota al Estado de un aura redentora, protegiendo al país de la liberación de una droga que, “Dios guarde” se legalice y desate el libertinaje en Costa Rica.


La verdad sea dicha: en Costa Rica, como en otras partes del mundo, se les ha declarado la guerra a las drogas, en lugar de declararle la guerra al narco. Dos cosas muy distintas.
Esta visión extremista y satanizada es la que prevalece entre la población. Se ha trivializado la lucha de la liberación de drogas como si se tratara de velar porque el “rasta” del barrio pueda fumarse un puro con tranquilidad.
No obstante, su importancia va más allá de un tema de libertades básicas del ser humano, y se extiende como una eventual y potente arma contra el narcotráfico, esto si surge un proyecto que suba la apuesta a legalizar el cannabis con fines recreativos. Así, sin medias tintas.
Los casos de éxito ya se ven en otros países. En Colorado, solo las ventas de marihuana entre enero y mayo de este año, le dieron ganancias de $23,6 millones al Estado, a partir del cobro de impuestos, licencias y comisiones. Es decir, dinero que no representa un monto exorbitante, pero que al menos no termina en el bolsillo del narcotráfico.
También se ahorraría recursos que hoy se gastan en persecuciones a quienes poseen y consumen cannabis. En Costa Rica no hay un dato certero, pero esta cifra ronda los $3,6 billones anuales en Estados Unidos, de acuerdo con el Sindicato Americano de Libertades Civiles.
Nuestro país y nuestros legisladores no escapan de esa visión pragmática que les declara la guerra a las drogas, en lugar de aceptar que la simple prohibición es dejar el campo libre para que los carteles hagan de las suyas, trayendo consigo violencia, asesinatos y una bola de nieve que arrastra a inocentes.
Legalizar la marihuana tendría un impacto importante en la salud de las finanzas públicas, la creación de nuevas empresas, los índices de criminalidad, empleo y en otras áreas donde la corta visión del conservadurismo nacional aún no puede ver.
Es este gobierno, que se pone la etiqueta de “progresista”, quien debe marcar la pauta y buscar nuevas políticas que, en lugar de taparnos los ojos a todos, propongan otras alternativas que lidien con la problemática del narco.
Después de todo, el narcotráfico es la base de todos los delitos y claro está que, como dice la frase, haciendo las mismas cosas se obtendrán los mismos resultados.

Luis Fernando Cascante
Jefe de Información – La República