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Solo Chinchilla apoya propuesta de Presidente guatemalteco
Legalizar drogas sin eco

Estados Unidos, Honduras y El Salvador se oponen

La posibilidad de un debate sobre la legalización de las drogas en Centroamérica, como propuso Otto Pérez, presidente de Guatemala, poco a poco pierde fuerza.
Su medida para erradicar el narcotráfico no encontró eco en la región, solo la mandataria Laura Chinchilla se mostró anuente a abrir la discusión, siempre y cuando se hiciera de forma seria y rigurosa.
Sus homólogos Porfirio Lobo y Mauricio Funes, de Honduras y El Salvador respectivamente, se opusieron a la medida y la criticaron aduciendo que se quería convertir a Centroamérica en un “paraíso de las drogas”.
El último en pronunciarse fue Lobo, quien el viernes anterior reconoció que si bien las medidas implementadas hasta ahora no han logrado combatir el narcotráfico y la presencia de carteles mexicanos, señaló que despenalizar su tráfico no es la solución.
Posición similar, a principios de la semana pasada, manifestó Funes, quien cree que legalizar la producción y tránsito de narcóticos crearía un “problema de índole moral”.
Los primeros en mostrar su oposición fueron los estadounidenses, mediante un comunicado emitido por su embajada en Guatemala. Esto ocurrió pocas horas después de que Pérez anunciara que propondría la legalización de las drogas a sus vecinos centroamericanos, norteamericanos y a Colombia.
En el documento, las autoridades de Estados Unidos sostienen que la despenalización del narcotráfico incrementará en la región delitos como “la trata de personas y el tráfico de armas ilegales, la extorsión y el secuestro, el robo de bancos, el robo de la propiedad intelectual y el lavado de dinero”.
La propuesta no solo abrió el debate entre mandatarios, sino también entre organismos multilaterales. Por un lado, la Organización de Naciones Unidas se manifestó en contra, mientras que la Organización Panamericana de la Salud se mostró a favor de abrir el debate.
El recién investido gobernante de Guatemala puso sobre la mesa el tema, hace diez días, cuando anunció que plantearía la “posibilidad” de despenalizar el tráfico y consumo de drogas como estrategia para detener los cientos de asesinatos relacionados con esa actividad en la región.
Ante tal propuesta, la presidenta Chinchilla se mostró anuente a debatir, aunque dejó claro que no es la única solución y que su implementación se debe llevar a cabo de manera global, pues de lo contrario su éxito sería casi nulo.
“No es una discusión sencilla, no se puede pretender anunciar la simple legalización como esa varita mágica que nos va a desaparecer todo el problema de las drogas. Tiene que ser una decisión global para que no venga a generar una especial presión sobre algunos países”, explicó la gobernante.

Natasha Cambronero
[email protected]


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