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Angulo de…
Legal o moral

Luis Rojas
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Lo que sucede en estos momentos en el fútbol nacional se puede analizar desde dos puntos de vista: el administrativo y el deportivo, lo que nos lleva a los dos enfoques del tema, lo legal y lo moral.
Lo administrativo–legal nos dice que la situación que se presentó desde que el Comité Disciplinario aceptó la apelación de Liberia y luego la trasladó al Tricoa, órgano que tomó la polémica y cuestionada decisión de que los futbolistas suspendidos un juego, por tener cinco tarjetas amarillas, podían jugar, está claramente viciada de irregularidades. No hay duda de que esta situación debe ser investigada hasta las últimas consecuencias y se debe destituir y hasta acusar, si es posible, penalmente a quienes resulten responsables. Incluso, ir más allá y determinar qué o quiénes están detrás de esta toma apresurada de decisiones y hasta qué punto ejercieron presión para que se diera una situación que a todas luces nos parece irregular.
Lo deportivo – moral nos dice que esta situación no debería retrasar la final del campeonato, en la que se encuentran los dos equipos que en la cancha se ganaron el derecho de disputar el título.
Saprissa no tuvo 90, sino 180 minutos para eliminar a Liberia Mía, en la cancha, y no pudo. Y si alguien me dice que este Saprissa necesita que le quiten tres jugadores a Liberia para ganarle, entonces les digo que ese no es el Saprissa que yo conozco.
El Saprissa que yo conozco es el que ha sido cinco veces campeón nacional, ganándoles a sus rivales en casa y de visita, jugando las finales contra la mejor representación de sus rivales e incluso enfrentándolos en situaciones difíciles; pero siempre salió avante, porque era el mejor.
¿Qué más fair play que cuando se enfrentan dos equipos con sus máximas figuras para determinar de poder a poder quién sigue y quién se queda?
Lo más honesto en este caso es seguir con la investigación para desenmascarar a quienes se prestaron para esta situación, salvo que demuestren lo contrario, pero mantener la final. En mi criterio, es imposible echar atrás ese juego, que seguramente es lo que a la postre dirán los fiscales de Unafut, a menos que se demuestre fehacientemente que hubo un soborno o algo por el estilo, por parte del equipo beneficiado, para que se tomara la decisión cuestionada.
Por qué no, entonces, dejar que liberianos y heredianos vivan la fiesta del fútbol, disfruten el momento, su momento, el que se ganaron en la cancha; que hay de por medio para evitar esto: ¿Egoísmo o avaricia?
Termino con lo que me dijo un amigo saprissista: “Los equipos grandes no lloran en las mesas, lo que perdieron en la cancha”, eso solo queda para las mentes chicas.
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