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Lunes, 19 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Lecciones de huelga

Vilma Ibarra [email protected] | Miércoles 27 julio, 2011



Hablando Claro
Lecciones de huelga

El inoportuno e improcedente movimiento huelguístico de un grupo de trabajadores de la Caja (injusto sería generalizar) nos dejó un sabor amargo. una desagradable constatación de valiosísimo tiempo y recursos perdidos en un paro que laceró nuestra profunda e inquebrantable adhesión al sistema universal y solidario de seguridad social sobre el cual perfilamos nuestra arquitectura democrática.
El sinsabor sin embargo, no debe impedirnos admitir que esa huelga fue positiva a costo elevadísimo sí en tanto nos permitió asomarnos por primera vez al profundo hoyo de la gravedad de la crisis económica y de gestión de la institución. Fue por decirlo de algún modo el primer sismo. El segundo se advierte en agosto cuando se dé a conocer el informe de la intervención del sistema de pensiones.
El problema, en pocas palabras, es de tal dimensión que como sostuvo la exministra de Salud, Rocío Sáenz, el país se enfrenta a la urgencia de delinear “un nuevo contrato por la seguridad social”. No es hora de parches. Tampoco pareciera en nada suficiente la creación de una comisión de notables (por cierto según entiendo ajenos todos al quehacer institucional reciente, excepto el economista Pablo Sauma que acaba de terminar su periodo como miembro de la junta directiva) con la titánica tarea de rendir un informe que, a juzgar por la carga de la tarea, les requerirá dedicación completa y exclusiva. Lástima que en esa comisión no se consideró la inclusión de especialistas en gestión hospitalaria, aunque entendemos que es tan solo otro paso adelante en el largo camino del reencauce de los nortes de la entidad aseguradora.
Lo que no termino de entender es cuál es la delimitación de la “confidencialidad” que han suscrito los notables, puesto lo que cabe ahora es ventilar el resultado de la indagación por cuanta rendija sea posible para limpiar, remodelar y pintar nuestra deteriorada casa de la seguridad social. Sobre todo si como ya nos han advertido tendremos que terminar por aceptar tomar medicinas muy amargas.
Por supuesto esto apenas empieza. Así que desde el punto de vista político, también esperaríamos correctivos: que los sindicados valoren concienzudamente la torpeza de sus actos para que en adelante sean parte de la solución y no del problema. Que el gobierno central (el Poder Ejecutivo) ejerza un papel líder en la conducción porque como lo dijimos en su oportunidad la autonomía de la Caja no puede entenderse como debilidad o aislamiento y a nuestro juicio faltó mayor acompañamiento. Por supuesto, que nuestra Asamblea Legislativa, tan tentada siempre al circo, tome con la mayor seriedad su parte del trabajo. Que los medios de comunicación también adeptos a la fanfarria hagamos parte del debate serio y profundo. Y, finalmente, que los líderes empresariales dejen de golpearse el pecho y nos digan cómo piensan hacer para que sus pares empiecen a abonar sus inmensísimas deudas para con la seguridad social del país.

Vilma Ibarra