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Lecciones de gestión de riesgo



La crisis financiera global puso en evidencia debilidades en materia de gestión de riesgos y supervisión, haciendo hincapié en la necesidad de vigilar el riesgo sistémico, enfocando la supervisión no solo a nivel de entidades sino en la interacción del sistema financiero.
La globalización ha generado que estas interacciones trasciendan el sistema financiero, de ahí la necesidad de contar con una regulación uniforme a nivel internacional.
Como un primer intento por solventarlo, en abril de 2009 el Grupo de los 20 (G-20) acordó la creación del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés), organismo supranacional creado con la misión de impulsar la reforma del sistema financiero y prevenir la aparición de crisis futuras.
El Consejo de Estabilidad Financiera publicó hace algunas semanas una lista con 30 instituciones bancarias y de seguros con un peso determinante en el sistema financiero internacional.
Es decir, entidades cuyo funcionamiento representa un riesgo sistémico, con el fin de coordinar su supervisión mediante colegios supervisores transnacionales, conformados por reguladores de los principales países donde operan las entidades de la lista.
A nivel local, debido a las características de nuestro mercado financiero, las medidas han sido de menor magnitud.
Sin embargo, la entrada en vigencia del Reglamento de Gestión de Riesgos publicado por la Superintendencia General de Valores y las prevenciones adoptadas por las otras superintendencias, son un indicio de la relevancia que está adquiriendo el tema de gestión de riesgo y supervisión.
La definición del marco regulatorio homogéneo para todos los participantes aminora las actividades que puedan crear riesgos sistémicos en el mercado y es un primer paso importante en la búsqueda de la consolidación de la gestión de riesgo.
Esta práctica es un factor clave en cualquier situación, pero el contexto actual incrementa su relevancia, por lo que las entidades deben aprovechar la oportunidad para mejorar y fortalecerse a partir de la aplicación de este enfoque.
El desafío es dirigirse más allá de la tradicional mitigación, orientándose hacia la optimización de la administración en función de los niveles de tolerancia o apetito por riesgo, relacionando la estrategia del negocio con los riesgos cotidianos.

Analista de Riesgo de Mercado
BCR Safi
[email protected]

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