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Martes 23 Agosto, 2016

Las empresas y personas que cuentan con la facilidad para reconocer en qué fallan, analizar abierta y objetivamente su desempeño y las causas de sus errores, tienen una mayor capacidad de adopción exitosa al cambio

Lecciones de aprendizaje y cambio empresarial

Cristina Cubero
Directora de Consultoría
Deloitte

En algunas ocasiones, una sola frase resume una cátedra de aprendizaje, en esta ocasión Andrey Amador desde la cima del ciclismo fue especialista en cambio gerencial: “me faltaron piernas”.
Con la humildad que le caracteriza, señaló una de las habilidades más críticas y difíciles para una compañía que quiere transformarse continuamente: la capacidad de aprender del error.
Las empresas y personas que cuentan con la facilidad para reconocer en qué fallan, analizar abierta y objetivamente su desempeño y las causas de sus errores, tienen una mayor capacidad de adopción exitosa al cambio. Por el contrario, las que tienen miedo al fracaso o a reconocer equivocaciones, tendrán bloqueada la capacidad de cambiar y mejorar.
Muchas organizaciones, al impulsar un proceso de transformación, emiten mensajes que apuntan a lograr la “perfección a la primera vez”, la tensión de las personas por “no equivocarse” las paraliza e impide que se puedan “conectar” rápidamente y sin impacto, con la nueva forma de trabajo.
Lo ideal es desarrollar procesos en los que las personas maniobren “lo nuevo” sin preocupaciones, haciéndoles ver que es normal que “primero fallen” y que puedan perfeccionarse paulatinamente, dentro de un marco de seguridad y guía.
Se ha demostrado que en ambientes permisibles al “ensayo y el error”, o compañías que brindan espacios para “generar versiones beta y luego mejorarlas” o practicar, se tiene mucho más éxito en innovación, desempeño y transformación.
Estas empresas rodean sus procesos de cambio no solo de entrenamientos rápidos, o cursos únicos, sino que desarrollan verdaderos programas de aprendizaje y práctica donde primero conocen, luego aplican y luego son capaces de crear y proponer.
Pero Andrey no brinda únicamente ejemplo en la habilidad de aprender del error, también entrega dos lecciones más, de forma práctica, la capacidad de comprender y apoyar a otros, dando su motivación a la también ciclista costarricense Milagro Mena.
Él realizó lo que un líder de cambio no debe olvidar, comprendió el contexto y circunstancias en las que se preparó Mena y entendió qué herramientas necesitaba para avanzar y así le dio en préstamo sus aros de fibra de carbono. ¿Cuántas veces queremos movilizar un cambio sin entender las habilidades y herramientas que requiere nuestro personal?
Como “cierre de oro” en competencia, Andrey mostró su pasión por lo que hace, esa actitud que permite mantener activa nuestra energía para explorar y lograr nuevos escenarios e ideas y con esto lograr un cambio estratégico.
¡Es momento de subirse a la bicicleta del cambio!
Pasión y deseos de exploración.