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Viernes 20 Febrero, 2015

El señor Vargas fue electo por mandato popular obtuvo su curul, por ende nadie, de ningún estrato del Estado y de ningún poder puede obligarlo a renunciar


Lección de democracia

Nunca pensé estar en defensa del diputado Vargas, no compartimos convicciones políticas, proyectos, ideología, partido, ni opiniones que este ha dado tanto en campaña como aquellas dadas ejerciendo su diputación.
Sin embargo, yo diría que no es una defensa al diputado Vargas, igualmente lo haría con cualquier diputado de cualquier bancada, porque el objetivo de mi defensa es la democracia, el Estado de Derecho y la institucionalidad del país.


Voy a separar de este caso dos cortinas de humo, la primera si cometió el acoso, segundo si el TSE debe o no devolverlo a su curul. Indiferentemente de ellas, quiero centrarme en la forma que actuó ante este hecho el partido Frente Amplio y específicamente José María Villalta Flores.
El señor Vargas fue electo democráticamente y por mandato popular obtuvo su curul, por ende nadie, de ningún estrato del Estado y de ningún poder puede obligarlo a renunciar, es más, si tiene un sentimiento democrático mínimo no puede tan siquiera insinuarle que renuncie, porque estaría ignorando o menospreciando lo más sagrado de la democracia, que es la elección popular.
De esto ser permitido nos traeríamos abajo el sistema democrático, cayendo en un autoritarismo. Por eso el voto es sagrado y por eso la democracia es hermosa, porque lo que el pueblo decide nadie lo puede revocar.
La fracción del Frente Amplio ante una acusación (informal) como la dada al diputado, lo máximo que estaba en sus manos era pedirle retirarse de su fracción y que renunciara a su inmunidad para someterse al debido proceso y esta sería la forma correcta de actuar en un sistema como el nuestro, donde demostraría respetar el Estado de Derecho y la institucionalidad del país y como mínimo pudo utilizar los instrumentos y estatutos del partido para tomar medidas correctivas o bien utilizar el tribunal de ética de la agrupación para que estudiara el caso.
Nada de esto ocurrió, Villalta afirmó que se le había obligado al diputado renunciar, aparte de señalarlo, sin pruebas, tan siquiera sin denuncia formal ante los respectivos entes como un “acosador sexual”, dos errores muy graves que él no puede ignorar desconocerlos, simplemente que en su convicción política no tienen valor alguno, incluso ni en el de Vargas porque no acudió a escudarse a ellos.
El actuar de Villalta en una estructura democrática como la nuestra es pobre, reprochable, abusivo, es autoritario, que solo se puede asimilar a la forma de actuar del totalitarismo.
Espero que esta contraproducente forma de actuar del Frente Amplio y del señor Villalta nos ayude a discernir y comprender mejor nuestra democracia, nuestro sistema y cuál es el rumbo que realmente queremos los costarricenses seguir…

Paul A. Otárola Alfaro

Ingeniero