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El primer insumo con que debe contar un país es el conocimiento de cuál es el caudal de agua que tiene.

A partir de esto puede diseñar un adecuado manejo del recurso hídrico desde sus fuentes mismas (protección), hasta su distribución sin desperdicios (buena infraestructura) y su consumo racional (educación)


¿Le interesa el tema del agua?

El sábado 22 de marzo es el Día Mundial del Agua.
Tema candente que ha sido tocado en estos días por este medio, en relación con dos aspectos: el abastecimiento —como lo tenemos hoy— está garantizado solo hasta 2016 (17-3-14) y “Agoniza plan para ordenar concesiones de agua” (4-3-14).
Los gobiernos de los diferentes países del mundo —al menos los que disponen de suficiente agua potable para su población— se preocupan y ocupan desde hace años por este tema.
Es decir, buscan tener claro el panorama en cada nación y contar con las mejores políticas para protección de fuentes de este líquido sin el cual no es posible la vida, su distribución y el uso adecuado en todas sus regiones.
Costa Rica sin embargo, permanece como si el asunto no fuera grave y urgente para nosotros también.
En la Asamblea Legislativa “duerme” plácidamente un proyecto de ley de Gestión Integrada del Recurso Hídrico, presentado por la iniciativa popular —que sí se preocupa y ocupa del tema— que busca que el agua sea declarada como un bien de dominio público.
El Gobierno ha presentado, sin embargo, un texto sustitutivo a dicho proyecto, que según los primeros irrespeta la esencia del texto original.
Y así, como se alargan o archivan en nuestra Asamblea Legislativa otros proyectos, se está demorando el tema del agua, algo que no puede esperar.
El primer insumo con que debe contar un país es el conocimiento de cuál es el caudal de agua que tiene.
A partir de esto, entre otras cosas, se puede diseñar un adecuado manejo del recurso hídrico desde sus fuentes mismas (protección), hasta su distribución sin desperdicios (buena infraestructura) y su consumo racional (educación).
Sin contar con dicho estudio y con falta de planes reguladores en ciertas regiones se han desarrollado diversas construcciones “cementando” probablemente muchas fuentes de agua por desconocimiento, por falta de normativa o por incumplimiento de la misma.
Si ni siquiera sabemos cuántas fuentes de agua hemos dañado, cuántas están en peligro y cuántas tenemos en buenas condiciones, ¿cómo podemos diseñar una política correcta y conectada con todos los otros eslabones de la delicada cadena como son la infraestructura de distribución y el uso?
Ya han surgido problemas en poblaciones que defienden sus Asadas (fundadas con recursos propios) con las cuales se proveen de agua potable.
Este tipo de problemas es posible que se multipliquen y la peor gestión es la de darle la espalda al problema o simplemente “patearlo hacia delante”.
Por si acaso… es bueno saber que ya algunas de las próximas fracciones de diputados a la Asamblea Legislativa buscan generar entendimientos para la aprobación de leyes de suma importancia para el país.
 

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