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Latinoamérica opta por Obama

Países de la región creen que seguirán siendo relegados por Estados Unidos

Bogotá
EFE

Varios Gobiernos de Latinoamérica no ocultan su preferencia hacia el demócrata Barack Obama, aunque la región asume que seguirá sin ser una prioridad para Estados Unidos gane quien gane las elecciones presidenciales del 4 de noviembre.
Las afirmaciones de Obama sobre su disposición a hablar con los hermanos Castro y relajar el embargo que Estados Unidos mantiene contra la isla desde 1962 es vista con buenos ojos en Cuba, donde desde hace semanas los medios oficiales dedican amplios espacios a la contienda electoral sin esconder su inclinación hacia el senador demócrata.
El ex presidente Fidel Castro ha criticado duramente al aspirante republicano, John McCain, que a su juicio es un “instrumento de la mafia” de Miami y a quien Obama “supera en inteligencia y serenidad”.
Recientemente, la presidenta argentina, Cristina Fernández, consideró “admirable” la candidatura de Obama, un hombre del que destacó su “personalidad, su discurso y su forma de enfocar las cosas absolutamente diferente”.
Para el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, el aspirante demócrata ha sido “una sorpresa” y su discurso es “más cercano” a las posiciones de su país.
En ese sentido, el analista político Hugo Saguier Guanes dijo a Efe que el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, “sería más afín” a Obama, cuya victoria beneficiaría a la región, porque es “un hombre que conoce más profundamente a América Latina”.
Según Lorenzo Meyer, catedrático de El Colegio de México, “históricamente los presidentes menos negativos han sido los demócratas”, aunque Rosana Fuentes, profesora del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), opina que su país ha tenido mejor suerte con los gobernantes republicanos en los proyectos de largo plazo.
El presidente Felipe Calderón afirmó en septiembre que los demócratas tienen “una clara ventaja sobre los republicanos, que han generado una plataforma demasiado conservadora en el tema migratorio”, aunque anotó que McCain “tiene un mayor conocimiento de la realidad” de México.
El Gobierno de Nicaragua también ha manifestado su simpatía hacia Obama e incluso el mandatario Daniel Ortega expresó “su preocupación” por la seguridad del aspirante demócrata.
Una reciente encuesta de la organización Gallup reveló que los latinoamericanos se decantan por Obama, que tiene un apoyo del 27% en México y Centroamérica, y del 31% en Suramérica frente al 9% que logra McCain en ambas regiones.
Sin embargo, el sondeo de Gallup refleja también un alto nivel de indiferencia ante el resultado de las elecciones en Estados Unidos, lo que -según la encuestadora- se debe a que ninguno de los candidatos se ha interesado por Latinoamérica.
“La región ha perdido relevancia a nivel mundial (...) América Latina no ha existido ni en esta campaña presidencial ni en las anteriores”, dijo a Efe el chileno Ricardo Israel, abogado y analista político de la Universidad inglesa de Essex.
“Los márgenes para cambiar son pocos, gane quien gane las elecciones”, señaló a Efe el ex canciller uruguayo Reinaldo Gargano.
“Quien venga a la Casa Blanca tendrá que respetarnos, sea uno u otro”, sostuvo en una entrevista con Efe el canciller venezolano, Nicolás Maduro, quien destacó que el actual presidente, George W. Bush, “deja destrozadas” las relaciones “con América Latina y el Caribe, e incluso el resto del mundo”.
Brasil se desmarca de la tónica general y, aunque en líneas generales la prensa manifiesta abiertamente su simpatía hacia Obama, admite que McCain sería “más beneficioso” para los intereses del país, ya que el republicano ha propuesto eliminar los impuestos a la exportación de etanol de caña de azúcar.
Fuentes diplomáticas admitieron a Efe que Brasil teme que, en una situación de crisis como la actual, el Partido Demócrata acentúe aún más su histórica tendencia al proteccionismo y que Obama pueda dar el portazo definitivo a las negociaciones de la Ronda de Doha.
Perú aspira a que su “privilegiada” asociación con Washington no se vea afectada por la elección de uno u otro candidato y, por contra, Bolivia ve en el cambio una oportunidad de “definir” su maltrecha relación con Estados Unidos, según el Gobierno de Evo Morales, que se proclama antiimperialista.
En Centroamérica, Honduras apuesta por “mantener” las buenas relaciones con el vecino del norte, al igual que Panamá y Guatemala, que no desvelan qué candidato les satisface más, mientras que el gobierno de El Salvador, uno de los más cercanos a la administración Bush ha manifestado su “respeto” al resultado electoral.

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