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Jefes de Estado y de gobierno de todo el planeta se concentran en Nueva York
Latinoamérica exhibe en la ONU liderazgo propio

Presidentes de la región harán en sus intervenciones a partir de hoy una firme defensa del multilateralismo


Nueva York
EFE

Los países latinoamericanos participan esta semana en la Asamblea General de la ONU haciendo gala de un liderazgo propio frente a las grandes potencias, que dominan las decisiones de este foro mundial desde el final de la II Guerra Mundial.
Jefes de Estado y de gobierno de todo el planeta se concentran estos días en la sede de Naciones Unidas en Nueva York para analizar temas candentes de la actualidad internacional, revisar el cumplimiento a medio plazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y mantener una intensa agenda bilateral.
Álvaro Uribe, presidente de Colombia, se reunió ayer con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con quien analizó temas internacionales y la agenda de la Asamblea General.
Los presidentes latinoamericanos
harán en sus intervenciones a partir de hoy una firme defensa del multilateralismo y de la reforma de Naciones Unidas para reflejar la nueva realidad del mundo actual, según anticiparon en sus capitales.
El presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel D'Escoto, dijo al asumir este mes su cargo que batallará por reformar el Consejo de Seguridad para dar mas poder a los países en desarrollo.
Brasil es de los latinoamericanos el principal impulsor de la reforma de ese organismo, donde aspira a ocupar un puesto permanente, pero choca dentro de la región con la suspicacia de Argentina y Venezuela, que temen un exceso de poder del gigante sudamericano.
Los dirigentes latinoamericanos expondrán en la ONU los riesgos para la región del actual seísmo financiero mundial y la necesidad de que los países ricos incrementen su cooperación al desarrollo con los de renta media.
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, insistirá en el multilateralismo como la mejor herramienta para reducir la crisis ambiental, de alimentos y energética y defenderá la promoción de los biocombustibles como el etanol, del que su país es el primer productor mundial a partir de la caña de azúcar, dijeron fuentes diplomáticas.
Hugo Chávez, presidente de Venezuela, que en 2006 fue protagonista al llamar “diablo” a George W. Bush y decir que allí olía a azufre, en alusión al paso por esa tribuna del presidente de Estados Unidos, prefirió viajar en estas fechas a Rusia y China para comprar aviones de combate y preparar el lanzamiento del primer satélite venezolano para mejorar las comunicaciones.
Pero aunque el gran fustigador de Estados Unidos no estará presente, sí se esperan en la ONU a algunos de sus principales aliados en la región: los presidentes de Bolivia y Nicaragua.
No se espera al mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, por la campaña del referéndum del domingo para una reforma de la Constitución que aumenta los poderes presidenciales y el control estatal de la economía.

Evo Morales, presidente de Bolivia, que enfrenta en su país la crisis más aguda desde que accedió al poder en 2005 por la rebelión de cinco regiones autonomistas, pedirá la solidaridad internacional.
El nicaragüense Daniel Ortega, ha anticipado un gesto de “boicot” a Estados Unidos en solidaridad con Bolivia, con el anuncio de que no acudirá a la reunión convocada el miércoles por George W. Bush con los países latinoamericanos con los que ha firmado Tratados de Libre Comercio.
La presencia por primera vez en este foro de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, levanta mucho interés en un momento de tensión con Washington por el juicio que se sigue en Miami por el denominado “caso del maletín” que apunta a una presunta financiación irregular de su campaña electoral.
El presidente de
México, Felipe Calderón, con una situación interna complicada por la ola de violencia instigada por narcotraficantes, no está muy interesado en postularse para un puesto permanente en el Consejo de Seguridad y se centrará en destacar el riesgo del impacto por la crisis financiera mundial y el alza de los precios de los alimentos.
El bloque de países centroamericanos abogará por los pobres y pedirá a Estados Unidos una moratoria en las deportaciones de los inmigrantes indocumentados.
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, tras asumir su cargo el 15 de agosto se estrena en este foro internacional, con la intención de exponer su política exterior y pedir más aportaciones de los países ricos contra la pobreza.
En paralelo, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha convocado a los doce países que integran la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para buscar un consenso sobre el secretario general de este grupo regional sudamericano y analizar las consecuencias de la directiva comunitaria de retorno de inmigrantes indocumentados.
En la revisión del cumplimiento de los Objetivos del Milenio para 2015, solo Chile cumple por ahora con las ocho metas básicas comprometidas por Naciones Unidas, de las que la más importante es la reducción de la pobreza a la mitad en esa fecha.
En la región sigue habiendo 190 millones de pobres, de los que 70 millones están en la indigencia.
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