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Latinoamérica enfrenta crisis con optimismo

Buenos Aires
EFE

Los gobiernos latinoamericanos han manifestado un inusitado optimismo al calibrar el impacto de la crisis financiera internacional en las economías regionales, aunque empresarios y analistas privados advierten de que es prematuro descartar riesgos y se inclinan por la prudencia.
Los suramericanos lideran la euforia sobre las escasas repercusiones de la tormenta financiera mundial en sus países, mientras sus vecinos centroamericanos se muestran más cautos por la debilidad de sus economías y su dependencia comercial de Estados Unidos.
Brasil, el gigante del Sur, argumenta que no se verá afectado por su solidez económica, con reservas internacionales de $200 mil millones que le permitirán enfrentar la posibilidad de un problema de liquidez.
Pese a que la bolsa de Sao Paulo fue el miércoles una de las más golpeadas por la volatilidad, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva asegura que la crisis está pasando de largo por Brasil y sostiene que es un asunto de su homólogo estadounidense, George W. Bush.
“¿Qué crisis? Vayan a preguntarle a Bush”, ha llegado a declarar Lula, que ha aventurado que, si alcanza a Brasil, el efecto será “imperceptible”.
También el venezolano Hugo Chávez ha minimizado el impacto en su país asegurando que el “derrumbe financiero del capitalismo mundial” se notará “pero no tendrá repercusiones graves”.
El líder venezolano ha aprovechado para recordar que firmas como Lehman Brothers y Merrill Lynch emitieron informes negativos sobre Venezuela y ahora los que se desploman son “los gigantes. Mira qué curiosidad. Es en Estados Unidos donde no se puede invertir”.
En medio del caos financiero internacional, en Venezuela crecen las especulaciones sobre la posible recompra de deuda externa en coincidencia con la caída en los precios de los bonos venezolanos.
El gobierno peruano se ha sum
ado al positivismo de sus vecinos porque, en palabras del ministro de Economía, Luis Valdivieso, “ya se han tomado las previsiones necesarias para atenuar” el impacto.
Vemos “cómo ese primer mundo que nos habían pintado en algún momento como meta a la que debíamos llegar se derrumba como una burbuja”, señaló el martes la presidenta argentina, Cristina Fernández, que se sumó a las críticas de Chávez contra Lehman Brothers por haber augurado “calamidades” para el país.
Bastante más moderado -y según expertos, más realista- el ministro argentino de Economía, Carlos Fernández, reconoció que existe cierta preocupación por el riesgo de contagio y las oscilaciones de los precios de las materias primas.
México también se dice a salvo del zarpazo, según el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, porque no depende de la financiación externa, su banca está bien capitalizada y se han adoptado medidas para evitar que la desaceleración estadounidense que ha afectado gradualmente a la economía local pueda traducirse en un desplome económico.
Ecuador parece ser de los pocos países de la región donde se espera un impacto notable de la crisis, que puede traducirse en un ajuste del crecimiento de las exportaciones y una disminución del flujo de capitales y créditos, según César Robalino, representante de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador.
Las autoridades paraguayas admiten como posible un golpe “moderado”, aunque la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod) ha advertido ya de la caída de los precios de las exportaciones de los productos agropecuarios, pilar de los ingresos de divisas del país.
En Colombia, la c
risis puede acarrear una devaluación del peso y la posible pérdida de confianza de los inversores, según el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, quien, no obstante, considera que los buenos indicadores locales dan “más tranquilidad”. Centroamérica mira con temor cualquier efecto contagio y se prepara para una reducción de créditos y liquidez que puede sacudir a sus economías.
Mientras el presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca, opinó que América Latina está “en mejores condiciones” para enfrentar este “chaparrón”, gracias a economías “sanas” y “solventes”, su colega costarricense, Oscar Arias, se prepara para “tiempos difíciles” y una caída en su intercambio comercial con Estados Unidos.
La crisis aún no ha llegado a Honduras pero terminará por afectar su economía, según la ex presidenta del Banco Central María Elena Mondragón.
Entretanto, la Superintendencia de Bancos de Panamá cree “prematuro” hacer pronósticos, aunque expertos locales prevén repercusiones en el mercado inmobiliario, alimentado por inversionistas estadounidenses.
Frente al optimismo oficial, los analistas apuestan por la prudencia porque no descartan consecuencias a medio plazo y advierten de que las restricciones en el acceso al crédito afectarán a la actividad empresarial en las economías más débiles, como las centroamericanas.
Tampoco, según los expertos, quedan a salvo las grandes potencias de la región, como Brasil o Argentina, que, pese a contar con recursos naturales y materias primas, pueden sufrir una desaceleración que cobrará fuerza entre finales de 2009 y principios de 2010.
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