Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 16 Agosto, 2012


De cal y de arena
Las Olimpiadas en vivo

A las medallas ganadas en la trigésima edición de los Juegos Olímpicos que acaban de concluir exitosamente para orgullo y justificado pregón de los británicos, hay que sumar la medalla merecidamente ganada por REPRETEL en virtud de la amplia y bien documentada información que suministró de día y de noche sobre aquellos deslumbrantes hechos. Honor a quien honor merece. Sin mezquindades, ese consorcio de medios de comunicación merece los laureles del reconocimiento porque puso al alcance del país la información inmediata, puntual y bien explicada de lo que acontecía en Londres 2012.
Las imágenes de los deportes en competencia tan bien logradas por Olympic Broadcasting Services fueron correctamente respaldadas por periodistas y deportistas conocedores de cada actividad, a quienes convocó REPRETEL para posibilitar la comprensión de muchas disciplinas poco familiares.
Bien cabe anotar el marcado contraste con lo acontecido en Estados Unidos, donde la cadena NBC se aseguró la exclusiva de la transmisión de Londres 2012 aunque se reservó la presentación de las grabaciones en diferido. Aquí fue todo lo contrario: gracias a este esfuerzo periodístico pudimos seguir en directo lo de Londres, maravillosa y deslumbrante referencia tecnológica y ejemplar demostración de los confines que puede alcanzar el ser humano cuando tiene acceso al deporte esmeradamente cultivado.
La cobertura informativa de Londres 2012 debería ser una cátedra enriquecedora de un giro hacia la prestación de un servicio de calidad, más allá del deporte, en la televisión de Costa Rica. Tenemos claro que para asegurarse la exclusividad de las transmisiones ha de haber habido un esfuerzo económico grande. REPRETEL se la jugó y puso toda la carne en el asador; no se contuvo y asumió los costos seguramente por la certeza anticipada de que lograría eso que llaman “ratings” muy altos para halago de los anunciantes. Valoración que tiene su lógica (lo que se va a transmitir es atractivo para grandes segmentos de la población) y sus bemoles (la condicionalidad que impone la visión monetarista y que actúa como determinante de la posposición en el orden de prioridades de lo que no asegure un alto “rating”).
Lamentable realidad esta que explica por qué los telenoticieros aquí son de tan pobre calidad, abrumados por la nota roja, por el material que provoca el escándalo y por los temas de la farándula. La noticia internacional está reducida a espacios homeopáticos y el análisis de los grandes temas nacionales solo aparece por excepción. Mucho menos imaginarlo en la programación ordinaria. No produce “rating” dicen como excusa que me recuerda a una persona ubicada en los puestos directores de una televisora que a mis objeciones respondió: “Si le doy contenidos diferentes al noticiero y sacrifico espacios para el análisis de los grandes temas nacionales, lo que no asegura altos ratings, los dueños de la empresa me botan”. ¿Condenados al periodismo light?

Alvaro Madrigal