Susan A. Clancy

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Lunes 9 Junio, 2014

A las mujeres que quieren llegar arriba les recomiendo que dejen de hablar de igualdad y empiecen a hablar de competitividad


¿Las mujeres arriba?

En la cama muchos hombres poderosos quieren que las mujeres tomen el control.
Como un Titán de Wall Street dijo recientemente en una entrevista: “¿Qué tan sexy es eso? Me encanta cuando una mujer toma la iniciativa en la cama”.
En la oficina… no tanto.
Hoy, aunque las mujeres superan el 50% de los graduados universitarios, ellas ocupan menos del 10% de los puestos de liderazgo y las juntas directivas de las empresas.
A muchos hombres no les importa.
De acuerdo con encuestas globales de McKinsey y Deloitte ayudar a las mujeres a superar las barreras de liderazgo que enfrentan no está entre las prioridades de la mayoría de los ejecutivos.
“Ellos no quieren competencia”, me dijo una de mis alumnas la semana pasada durante una clase de Liderazgo y Diversidad en el INCAE. Warren Buffet está de acuerdo con ella. Cuando le preguntaron sobre el secreto de su éxito en una entrevista contestó: “Solo tuve que competir con la mitad de la población.”
Mientras las mujeres talentosas, incluso aquellas que se gradúan de las mejores escuelas de negocios, sigan siendo empujadas fuera de la ruta del liderazgo, los hombres ambiciosos siguen teniendo la ventaja.
Desde una perspectiva de negocios la gente no ve por qué las mujeres deben estar arriba.
Datos de las multinacionales demuestran que ni hombres ni mujeres ven un vínculo claro entre diversidad de género y desempeño financiero sólido. Consideran este asunto un tema de justicia y no de competitividad.
Este es el gran problema. La justicia y la igualdad son metas loables pero no generan cambio en el sector privado. El objetivo de los negocios es ganar dinero.
A las mujeres que quieren llegar arriba les recomiendo que dejen de hablar de igualdad y empiecen a hablar de competitividad.
Múltiples estudios científicos demuestran que los grupos de trabajo diversos tienen un mejor desempeño que aquellos que no lo son.
En el mundo empresarial, esta realidad se resume en lo dicho por el director ejecutivo de una empresa farmacéutica: “Dado el mercado diverso que servimos, cuando veo una mesa de tomadores de decisión llena de hombres blancos de más de cincuenta años, sé que estamos jodidos”.
Reportes de expertos demuestran categóricamente que las empresas de Fortune 500 que tienen altos niveles de diversidad en sus equipos de liderazgo tienen mejor desempeño que aquellas que no los tienen, en términos de retorno sobre capital y en retorno total a sus accionistas.
¿Por qué tener mujeres arriba lleva a un mejor desempeño financiero?
Porque el mundo no es igual que hace 30 años. Como resultado de los impactantes cambios globales en educación y el mercado laboral las mujeres ahora son más de la mitad de los graduados universitarios y el 80% de los tomadores de decisión en los hogares.
Para aquellos que quieren a las mujeres arriba en la cama pero no en sus empresas les sugiero volver a leer a Charles Darwin.
¿Cuál es la clave de la supervivencia de la especie? No es cuán fuerte o inteligente sea la especie o qué tan exitosa ha sido en el pasado sino qué tan bien se adapte a los cambios en su entorno.
Si usted lidera una organización que quiere sobrevivir en el siglo XXI, le sugiero que preste atención. En el mundo de hoy usted no quiere a las mujeres arriba solo en la cama, sino en la junta directiva.
No porque sea correcto o justo o porque la idea lo excite, sino porque será la clave para mantener la competitividad en el futuro.
 

Susan Clancy