Enviar
Sábado 29 Marzo, 2014

Cooperativas, la CNFL y la actividad privada, han visto en las eólicas la posibilidad de disminuir los “picos” de sus propias demandas


Las metas del sistema eléctrico nacional

Técnicamente las plantas eólicas, solares, y filo de agua —sin embalses—, no pueden dar firmeza a la potencia y generación crítica del suministro eléctrico del país —24 horas x día x 365 días al año—.
Podría ser que sean una alternativa para algunas industrias y comercios, que deseen reducir costos operativos en horarios específicos, obviando el costo alternativo de la reserva que obligatoriamente debe mantener el ICE.
Algunas cooperativas, la CNFL, y la actividad privada, han visto en las eólicas la posibilidad de disminuir los “picos” de sus propias demandas, lo que significaría una reducción de la necesidad de comprar al ICE, parte de la reserva de potencia del sistema para cubrir esas “máximas demandas”. Pero durante el año, especialmente en los veranos, esta reducción de picos y generación propia, dependerá inevitablemente de si se cuenta con corrientes de aire productivas, o sol directo, y abundancia de agua en los ríos de las plantas a filo de agua en todo el horizonte horario del día —picos y valles—. Es decir, estas alternativas de generación, no son FIRMES en el suministro de electricidad, la cual el ICE por Ley 449, sí debe garantizar se ofrezca para 24 horas al día x 365 días al año.
Dicho lo anterior, existen tres recursos naturales “escasos con usos alternativos”, y con ventajas comparativas en costos y bajos precios que son totalmente favorables a los consumidores. a) El gas natural, b) La geotermia, y c) El agua. En un año, el gas natural puede bajar el costo de USD 500 millones anuales que se destinan para las plantas térmicas, mientras que la geotermia —1.000 MW— y el agua —630 MW del P.H. Diquís—, constituirían una oferta o matriz energética INMEJORABLE para un crecimiento del 6% de la producción nacional y para la generación de nuevos empleos.
El gas natural, la geotermia, el agua del P.H. Diquís, y los biocombustibles harían desaparecer en pocos años, la dependencia económica que tenemos respecto de los hidrocarburos, y paulatinamente los costos operativos se reducirán con profundidad, fijando tarifas muy “competitivas” para todos los usuarios incluidos los propietarios de la flota automotor. Se puede iniciar este proceso, haciendo funcionar en 2014 las plantas térmicas de Garabito y Moín con gas natural importado.
Hay un hecho definitivo. La GAM tiende a verse privada de agua potable. Si el país no decide ampliar las reservas de agua en la Región Sur —P.H. Diquís—, la consecuencia es: a) No se podrá compensar la reserva de agua de la provincia de Guanacaste para efectos de generación de energía en los veranos —Planta Arenal y colaterales—, b) Los embalses de las plantas hidroeléctricas Pirrís, Reventazón, Cachí, Río Macho y otros, no satisfarían equilibradamente tanto la producción de energía, como la suplencia de agua potable hacia el Valle Central, y c) habría calamidades sociales.
En 1990, al país y al Gobierno se les dijo que las plantas hidroeléctricas a filo de agua de la cogeneración privada eran la solución definitiva a la problemática de la importación de hidrocarburos para el sistema eléctrico nacional. Esto no fue ni es cierto, ni podrá ser remediado con plantas eólicas ni solares, ni a filo de agua.
Obviamente, todo el desprestigio y las quejas posteriores por los altos precios de la electricidad, por alguna razón desconocida, el ICE debió asumirlas. Las consecuencias económicas las pagó el país en el largo plazo.

Elías José Lizano Jarquín