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Las madres costarricenses

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 23 julio, 2014


Sería bueno si los que gozan de celebrar con su madre en compañía de sus familias pensaran en todos los que no la tienen


Las madres costarricenses

Se nos acerca el Día de la Madre y pronto comenzarán las campañas publicitarias que tienen como fin promover las compras de regalos para las progenitoras.
Es una costumbre bonita celebrar el Día de la Madre y constituye una oportunidad para unir a las familias.
Pero la verdad es que hay muchas madres costarricenses que no serán festejadas y más bien viven en situaciones precarias familiares y pecuniarias.
Una tercera parte de todos los hogares tienen una mujer como jefe y una proporción importante de estas son “madres solas.” Si bien es cierto que hay mujeres madres de clase media que encabezan hogares, estas son la minoría.
Lo que guardan todas estas en común, no obstante su nivel socioeconómico, es que están obligadas a trabajar para obtener ingresos y al mismo tiempo tienen que llevar a cabo los oficios del hogar y fungir como madres. Para muchas de estas no habrá celebración el 15 de agosto; será un día más de ardua labor.
En la actualidad el 20% de todas las que llegan a ser madres en el país son menores de edad y con pocas excepciones no viven con el padre, ni piensan hacerlo en el futuro. Siguen residiendo en el hogar de sus propios progenitores, que ahora se constituye en uno de tres generaciones.
Ya la ley permite que puedan seguir estudiando estas madres jóvenes, y algunas lo hacen, hay que reconocer que la mayoría pasan a las filas de las que no terminan la educación secundaria; por ende se convierten en personas con perspectivas económicas limitadísimas.
Quizás en algunos hogares se festeja a estas madrecitas ahora en agosto, pero en la mayoría es dudoso que lo hagan.
Aunque no hay datos al respecto, cada vez más se ven hogares de tres o más generaciones donde no residen adultos varones. En estos posiblemente viven varias madres y de todas las edades, pero probablemente nadie celebra nada el día de las progenitoras. En muchos de estos estarán contentos si logran que todos y todas tengan qué comer el 15 de agosto.
Por otro lado hay algunas que tienen razones especiales para celebrar ser madres y estas son las afortunadas que han tenido los recursos para viajar al extranjero y haber pasado por los procedimientos de la fertilización en vitro. Hay muchas más que quisieran tener hijos de esta manera, pero a merced de unos “fariseos” que han sido elegidos a la legislatura nacional no pueden lograr sus deseos.
La ley exige que sea permitida la fertilización en vitro pero estos han logrado impedirlo usando la tramitología anticuada que caracteriza a la Asamblea Legislativa.
Sería bueno si los que gozan de la oportunidad de celebrar con su madre en compañía de sus familias pensaran en todos los que no la tienen. Es difícil ayudar a tantas que se encuentran en dificultades, pero por lo menos sería importante estar consciente del privilegio que tienen al tener su madre presente.

Carlos Denton
[email protected]


 


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