Enviar
Martes 22 Julio, 2014

¿Es responsabilidad de los líderes hombres y mujeres de hoy? ¿No han sabido formar a los que vienen?


Las exigencias de hoy

Lo sorprendente del ser humano hoy y especialmente en Costa Rica es que va declinando en muchos aspectos relacionados con la productividad, conocimiento, compromiso y las metas desde la temprana edad. De acuerdo con un estudio de Unicef y del Banco Interamericano de Desarrollo, en 2012, uno de cada dos adolescentes logra completar la secundaria y alrededor de un 20-25% de los adolescentes no completa su secundaria.
Se interpreta en la juventud una desidia por la investigación y el estudio, aunado a condiciones de pobreza como una de las causas principales para el abandono. Sin embargo, se nota que no existe una proactividad por mejorar y cuestionar los elementos de la ciencia y la vida en general ya que a pesar de los esfuerzos del Gobierno como el programa Avancemos, no se reduce la cifra y los jóvenes prefieren el camino fácil.
También se debe notar que las tendencias de la educación básica y superior son cada vez más medio-bajas en las exigencias para la formación de las personas, de tal manera que no despiertan el interés por aprender y mejorar los conocimientos. Se han visto casos en ciertas universidades privadas, en las que los contenidos o temas brindados sorprenden en lo somero y frágil, lo cual pone en peligro el proceso normal de aprendizaje y los malos profesionales del futuro.
De esta experiencia, se deduce que hemos arrastrado un déficit en los tiempos de enseñanza y una debilidad en la calidad de los profesores o personas que están transfiriendo el conocimiento. Ante esta situación, existe una interrogante sin responder sobre la proyección del país ante el crecimiento propio y respecto a la región y Latinoamérica.
Esto sin duda preocupa, por el eventual crecimiento de la pobreza ya que el conocimiento es poder y ante eso, las ventajas competitivas de una nación son las que deben estar manifiestas en los procesos de desarrollo social y por ende económico.
Los jóvenes tienen un desinterés marcado sobre los problemas nacionales y poco entienden de las políticas públicas ya sea que los beneficien o perjudiquen.
Es por eso que vemos la participación ciudadana en menor escala y como consecuencia el manejo de las políticas nacionales y grandes decisiones del desarrollo local, en personas sin formación y escasa visión.
Existe desidia de las personas hacia los logros y los nuevos paradigmas. Da lo mismo cumplir o no cumplir con un compromiso y existe una fuerte inercia para emprender un nuevo camino hacia el éxito, lo cual nos lleva hacia la mediocridad.
Este barco de la mediocridad lo hemos construido bajo el fundamento de la paz, democracia, competitividad y por esas razones están en peligro para las siguientes generaciones, no porque hoy no existan pensadores, líderes y entusiastas que mantengan el esquema, sino porque los que vienen, ya que no tienen la idea, los impulsos y el patriotismo que garantice una estructura y sistema solvente y pujante. En alguna medida la pregunta es: ¿es responsabilidad de los líderes hombres y mujeres de hoy? ¿No han sabido formar a los que vienen?
Creo que hay una cuota de responsabilidad, sin embargo los estratos de mayores decisiones y gobernanzas del país en las últimas tres décadas son parte de la raíz del iceberg y el más débil de la cadena.
Las exigencias de hoy de formación y desarrollo, posiblemente nos estén pasando la factura en el futuro como nación…


Alberto J. Chaves Chacón