Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 14 Noviembre, 2012

Hoy las empresas que reportan que sus encuestas en Costa Rica son 100% cara a cara están mintiendo


Las encuestas en año electoral 2013

En los años electorales, como será el venidero, siempre se presta más atención a las encuestas y especialmente en los datos que presentan estas sobre la intención de voto, las preferencias partidarias, y los temas que surgen como parte de toda la efervescencia política.
Las voces de los políticos que salen mal parados se oyen menospreciando los datos, y los que salen bien alabándolos.
Se ha comprobado que los resultados de las encuestas tienen poco o ningún impacto en la forma en que votan los ciudadanos, pero el secreto a voces es que sí influyen en los “donantes” que buscan dar dinero a los que tienen posibilidades de ganar.
Pero ha cambiado la metodología de las empresas que realizan estas encuestas a través de los años. CID/Gallup en 1978 fue el pionero en la realización de encuestas públicas en Costa Rica y posteriormente en todos los países centroamericanos.
Cuando comenzó, todas las entrevistas se llevaban a cabo cara a cara en los hogares y el rechazo de ser entrevistados de los que salían en las muestras fue de un 13%. A los ticos les gustaba contestar y los que no quisieron normalmente fue por temor a lo desconocido.
Hoy las empresas que reportan que sus encuestas en Costa Rica son 100% cara a cara están mintiendo. Ya no es posible en un periodo perentorio (de tres a cinco días) llevar a cabo una encuesta de esta manera, principalmente por el problema de seguridad que se vive. Las puertas de las casas de la clase media y media alta están cerradas y protegidas y es improbable que una persona de estas reciba un extraño, por más identificado que esté, para pasarlo adelante. Y los barrios de los más necesitados son peligrosos de día y ni hablar de noche. Son asaltados típicamente del 5% a 8% de los entrevistados en una encuesta de opinión pública en esos barrios; en algunos casos se mandan guardaespaldas armados con ellos para protegerlos, pero a veces no hay presupuesto para este efecto.
Desde 1993 CID/Gallup ha usado muestras mixtas que incluyen encuestas telefónicas a la clase media y media alta con buen efecto. Sin embargo, los rechazos han subido a un 27%, no importa si es telefónica o cara a cara.
Ahora ha surgido un desafío nuevo y es que cada vez hay más hogares, incluyendo de los metrosexuales y otros, donde no hay teléfono fijo y nunca se encuentran para encuestarlos cara a cara. Las empresas han tenido que agregar un componente de teléfonos celulares a sus muestras para incluir a toda la población. Este año CID/Gallup ha hecho varias pruebas y reuniones con sus estadísticos para asegurar la validez de esta nueva metodología.
Muchos lucen decir que “no creen en las encuestas”. Pero todos las siguen y las comentan; y esa es victoria porque la idea de las encuestas es la de aportar a la democracia provocando la comunicación entre los habitantes.

Carlos Denton

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