Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Miércoles 1 Abril, 2015

Las disculpas del Presidente

Al calor de la conversación, el Presidente se deja llevar y dice algo que no debe o, tal vez, de lo cual no tiene prueba. Admite que el expresidente Arias estaba en los “negocios”.
El caso es que los del Frente Amplio difunden la conversación y el presidente Solís se apura a pedir disculpas.
¡Cosas buenas y malas pueden deducirse de lo acontecido!
Es bueno que el presidente Solís se apure a disculparse, tuvo una gran ligereza en su conversación y fue impunemente expuesto. Por nobleza, por conveniencia y por otras razones debe apurarse a expresar su perdón (que no tiene nada que ver con los actos penitenciales de la Semana Mayor).
El caso es que en la “ligereza” de la conversación “admitió” que había negocios impropios de la concesionaria de la terminal de contenedores con el expresidente, admitió que sabía de ellos, entorpeció su relación con la concesionaria, complicó la eventual colaboración del expresidente Arias con su plan de tributos y podría estar minando el resto de su periodo constitucional, arriesgándose además a una furiosa reacción del Partido Liberación. ¡Torta y media!
Hay varias situaciones devenidas de lo sucedido. Por un lado el Presidente deberá tranquilizar las relaciones con varias partes. Ha incurrido en una conducta más que impropia, que complica su existencia más que el tema de las vacaciones de Semana Santa o el aterrizaje en San Ramón. La factura puede resultar muy alta.
Por otro lado, todos deberíamos escarmentar de lo sucedido. Todos hemos caído una u otra vez en conceder al interlocutor esta clase de afirmaciones. Por no quedarnos atrás, por no declararnos ignorantes, por pura maledicencia, por ponernos de un lado o por continuar con los lugares comunes como si el que todos la repitieran hiciera verdad de una mentira. Quizás por simple maledicencia o por el gusto de maltratar la honra ajena o sentirnos mejores. ¡Qué torpeza!
Desdichadamente, entre algunos diputados que abusan de su impunidad (combinación de cobardía y mentira), algunos “valientes” que abundan en las redes sociales y otros interesados en ideologías fracasadas, vivimos llenos de rumores, exageraciones y falacias que diariamente nos exponen a caer en la tentación.
Finalmente, el modus Frente Amplio. Más que grave. Unos amparados en la impunidad y otros en el montón. ¿Tienen prueba o no la tienen? ¿Grabando las conversaciones con el Presidente para armar estos “documentales”? Construyendo versiones a base de rumores. Difamando y repitiendo hasta destruir reputaciones.
¡Mucho habrá que componer! Este asunto ha resultado importante para conocer caracteres y actuaciones. Será difícil recomponer algunas cuestiones, pero esperamos para bien de nuestra sociedad que todos saquemos las conclusiones correctas.

Federico Malavassi