Las confesiones de Phelps
El de Baltimore fue por primera vez capitán del equipo estadounidense de natación. CHRISTOPHE SIMON-AFP/La República
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Para Michael Phelps inició una nueva vida, lejos de las piscinas, de las competencias. Río marcó finalmente el adiós de la máxima estrella de la natación.

Con 28 medallas en su palmarés, 23 de ellas doradas, Phelps se confesó en varias entrevistas (una a diario Marca y otra a OMEGA House, su patrocinador) antes de abandonar suelo brasileño.
“Si me hubiera preguntado si ese resultado era bueno, hace un año o dos, le habría dicho que sí. Ser capaz de ganar cinco medallas de oro más en los Juegos Olímpicos y una de plata, no hay mejor forma de terminar una carrera”, afirmó.
Pero su ambición es tanta, que todavía le quedó una espinita. “Habría sido impresionante romper un récord mundial”, aseguró.
Para estos Juegos, Phelps admitió haber trabajado mucho más que en otras ediciones. “Probablemente he llegado en la mejor forma de mi vida, siguiendo un estilo de vida muy sano. Llevo 22 meses sin beber. He hecho todos los sacrificios necesarios para asegurarme que iba a acabar mi carrera como quería”.
Michael también habló de su papel como capitán del equipo estadounidense de natación. Como en otros años competía por él y nada más.
En Río fue diferente, sus compañeros —la mayoría más jóvenes— lo miraban como un ejemplo.
“Antes hacía lo mío y ya está. Esta vez era diferente y especial porque me eligieron como capitán de un equipo con un montón de jóvenes. Tuvimos un par de reuniones en las que vi lo ilusionados que estaban. Ha sido un honor ser su capitán y pasar la antorcha a estos chicos que son el futuro”, dijo.
Ahora el Tiburón de Baltimore solo mira hacia la siguiente competencia que le traerá su vida, una que no tiene nada que ver con la natación.
“Estoy ansioso por ver lo que me espera en el futuro”, concluyó.


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