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Las lecciones dadas por el entrenador Jorge Luis Pinto y por nuestros seleccionados por él dirigidos son claras. Son enseñanzas que tienen que ver con el trabajo arduo en equipo, el rigor, el estudio, la disciplina, la solidaridad, el planeamiento y un sentimiento personal y conjunto de que si se quiere se pueden lograr los triunfos


Las condiciones que llevan al triunfo

Muchas lecciones positivas va dejando el Mundial de Fútbol a los costarricenses, más allá del resultado obtenido ayer en el juego con el equipo de Grecia. Y nos gusta más decir “jugamos con” que “luchamos contra”.
Sería muy positivo también para Costa Rica, si todos los que en ella vivimos aceptáramos el reto de trabajar y conducir al país de un modo semejante. ¿Cómo es ese modo?...
Las lecciones dadas por el entrenador Jorge Luis Pinto y por nuestros seleccionados por él dirigidos son claras. Son enseñanzas que tienen que ver con el trabajo arduo en equipo, con el rigor, el estudio, la disciplina, la solidaridad, el planeamiento y un sentimiento personal y conjunto de que si se quiere se pueden lograr los triunfos.
Todo lo anterior hizo que jugáramos un buen papel y que en reconocimiento a ello resonáramos positivamente en el mundo y se hablara bien de nosotros (de algunos burdos insultos que nos hicieron no vale la pena hablar. Es gastar valioso tiempo en algo sin ningún valor).
En realidad todos tenemos la posibilidad de adoptar la misma actitud y decisión de la Selección y de Pinto para empezar a sembrar triunfos, uno tras otro en nuestro país, en las acciones personales y colectivas que como sociedad hagamos, que nos lleven no solo al desarrollo sino a lo más importante: sentirnos honorables, capaces, seguros, en continuo progreso.
¿Que es mucho lo que tenemos que cambiar para que eso sea una realidad?... Sí. Pero podemos hacerlo.
Y si lo hiciéramos todos nos sentiríamos igualmente bien porque seríamos todos los beneficiados.
El éxito y el progreso de una nación nunca pueden darse —más allá del modelo elegido para lograrlo— en medio de actos de corrupción y actitudes corruptas, en medio del individualismo y el egoísmo, despilfarrando y administrando mal los fondos públicos como si no los necesitáramos.
Cuando se juega como un verdadero equipo, como lo hizo la Selección, a nadie se debe dejar por fuera y la honradez y solidaridad debe acompañar cada acto.
Todos debemos estar sanos, bien alimentados y recibiendo adecuada educación para que esto se traduzca en una actitud positiva que nos impulse a ser cada día mejores y con ello hacia un continuo progreso.
¿Que es más complejo trabajar por un país así que por una Selección de Fútbol excelente?... Sí. Pero contamos con todos los elementos básicos para trabajar duro sobre ellos y construir el país que queremos. Es cuestión de cambiar de actitud y decidirlo.
Si lo hiciéramos, no cabe ninguna duda de que sentiríamos luego la misma satisfacción, la misma alegría, la misma seguridad en nosotros mismos, que nos lleve a seguir progresando por ese camino, y a celebrar del mismo modo que celebramos hoy con el desempeño de nuestra Selección Nacional de fútbol.
 

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