Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

Enviar
Lunes 11 Marzo, 2013

Debate es lo que requerimos. No cabe sustituir la discusión de fondo por ataques politiqueros. Tampoco ocultar temas por ser espinosa su confrontación


Disyuntivas

…las circunstancias…

Con su clara filosofía y magnífico castellano Ortega y Gasset acuñó: “Yo soy yo y mis circunstancias…”. No lo podríamos pensar ni decir mejor.
Las circunstancias determinan el resultado de mis acciones, y entre las circunstancias las instituciones son especialmente relevantes y, además, las podemos transformar. De ahí que a la par de usar las instituciones para alcanzar sus objetivos, sea también necesario trabajar en su perfeccionamiento para mejorar su eficiencia.
Ojala aprovechemos el clima que prevalece en los últimos meses en el cual se han vuelto a debatir temas de reforma institucional que habían quedado relegados desde hace unos diez años, con la excepción importante del TLC Centroamérica, República Dominicana y EE.UU.
Sería lamentable que ante el informe de los notables y otros aportes, de nuevo se volviese a perder la oportunidad de promover relevantes acuerdos nacionales.
Algunos en la discusión legislativa y en otros foros han pretendido opacar esta oportunidad acusando al ejecutivo de tratar de desviar la atención de las tareas que al gobierno competen en la conducción y administración cotidianas de la cosa pública.
Puede esa ser una atractiva línea de política electoral cortoplacista, pero a la larga se paga el costo de seguirla pues los electores son mucho más inteligentes e intuitivos de lo que algunos piensan.
Recuerdo vivamente como el periodo de mayor crecimiento electoral del PUSC, fue durante los años 80 cuando no se evadió la responsabilidad de colaborar con las administraciones del PLN para enfrentar los serios problemas nacionales heredados de la crisis de 1981-1982.
Y el periodo de mayor decrecimiento del PLN fue en la década de los 90 cuando no cumplió con una tarea similar: el PAE 3, la Concertación Nacional, la apertura de monopolios públicos.
Tampoco puede desperdiciar esta oportunidad el Poder Ejecutivo dejando fuera de la presentación de reformas asuntos vitales como la capacidad de disponer de tres proyectos en extraordinarias para un trámite preferencial cuando sí se les da esa facultad a las fracciones legislativas (R2) (Rx se refiere a recomendación x de los notables); la lista de diputados nacionales (R28); la obligación a los magistrados de dedicarse a impartir justicia (R31); las reformas para garantizar derechos fundamentales ante los tribunales de justicia (R31 a R34); las reglas para centrar en sus tareas las actividades de la Contraloría General (R46a R49, R54 a R60); todo lo referente a principios generales de la función pública y del servicio civil (R72 a R75); la introducción de reglas de no discriminación al otorgar beneficios sociales (R95).
A estos y otros temas omitidos por Presidencia no debe escabullírseles el bulto, y si no se promueven ahora, debería señalarse si es por razones de estrategia y prioridades o por discrepancias de fondo. Los temas relegados dan la impresión que se soslayan para no tener que enfrentar su discusión.
Debate es lo que requerimos. No cabe sustituir la discusión de fondo por ataques politiqueros. Tampoco ocultar temas por ser espinosa su confrontación. Estudiemos con seriedad las disyuntivas.

Miguel Ángel Rodríguez