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Lakers sepultan a Rockets
Angelinos acceden a la final del Oeste ante Nuggets

Gaetano Pandolfo
[email protected] y EFE

“Somos bipolares”, dijo el capitán y buque insignia de los californianos, Kobe Bryant, en el vestuario. Con esto hizo chota de la irregularidad que ha mostrado el legendario club en esta serie final.
“Por suerte, hoy (ayer) nos tocó el turno de jugar bien, sobre todo mis compañeros y dentro de estos, Pau Gasol; estoy muy orgulloso de que sea parte de este equipo.
Es un basquetbolista portentoso; uno de los mejores del mundo”, aseguró Bryant.
De inmediato, el gigante español le devolvió el mandado: “teníamos toda la motivación del mundo”, dijo. “Estamos aquí para conseguir algo grande; Kobe siempre me dice que no hay que dejar ninguna bala en la recámara, y eso es lo que procuramos hacer”, expresó el héroe de la tarde.
Los Lakers, un caso de estudio digno del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, capaces de lo mejor y de lo peor, exhibieron su mejor cara en el duelo definitivo (4-3) frente a los Rockets de Houston (89-70), ayer muy inferiores, y disputarán la final del Oeste contra los Nuggets de Denver.
Como si de un déjà vu se tratase, los angelinos calcaron su actuación del quinto partido y ganaban por 25 poco antes del descanso (51-26). Para alcanzar esa tranquilidad fue clave un demoledor Pau Gasol, autor de 21 puntos y 18 rebotes, y un excepcional Trevor Ariza, con 15 tantos.
Por Houston, anulado Ron Artest (7 puntos) por Kobe Bryant, destacó el argentino Luis Scola, con 11 puntos y seis rebotes.
Como perros de presa. Agresivos hasta la extenuación en defensa, hábiles a la hora de recuperar balones e incisivos al máximo en ataque. Así salieron los Lakers, con un parcial de 8-0 que anunciaba la tormenta que esperaba a los Rockets, que fallaron sus primeros nueve lanzamientos, algunos a menos de un metro del aro.
Mucha culpa del gran arranque de los angelinos la tuvieron dos segundos espadas: Trevor Ariza, con dos triples, y el denostado base Derek Fisher, quienes impulsaron el marcador hasta el 17-4, sin apenas participación de Kobe Bryant, que sí dejó su marca en defensa.
Con esa ventaja cómoda, el partido bajó en revoluciones. Muchos errores en el tiro e imprecisiones. Nervios, en definitiva. Sacó petróleo de la situación Lamar Odom, quien con un triple despertó a los Lakers.
Antes de llegar al descanso la renta ya era superior a los 20 puntos (51-26), por lo que a los californianos solo les restaba controlar el ritmo del partido y mantener la intensidad para no verse en problemas.
El equipo de Phil Jackson no bajó el ritmo ni la intensidad defensiva en la segunda mitad, gracias a la aportación de secundarios como Sasha Vujacic y Jordan Farmar, que ayudaron a mantener el hambre por la victoria.
Los aficionados despedían a los suyos con un nuevo grito. Ya no querían los tacos gratis que la organización ofrece siempre que su equipo supera la barrera de los 100 puntos y el rival se queda por debajo.
Ahora quieren “nuggets”. Y los tendrán desde mañana martes.
Anoche en Boston se jugó el sétimo juego de la serie entre Celtics y Magic, empatada a tres. El ganador enfrentará por la final de la Conferencia del Este a los Cavaliers, que apalearon 4-0 a los Hawks.
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