Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 23 Marzo, 2012


La violencia: causas y responsables


El vil asesinato perpetrado a sangre fría de un conocido empresario, cuya familia desde hace más de un siglo se ha ganado el respeto de todo el país por ser uno de los principales difusores de libros en nuestros medios escolares y académicos, ha conmovido la conciencia nacional, al igual que otros hechos de violencia que a diario enlutan a todos los costarricenses sin distinción.
Esta escalofriante secuela de dolor y muerte ha hecho que, en las encuestas, la violencia sea considerada como el mayor de los flagelos. Para el imaginario colectivo, el apocalíptico ángel del exterminio se ha cernido sobre el cielo azul del hasta no hace mucho bucólico y pacífico país. Ya hace más de un lustro yo mismo señalaba que lo que más me llamaba la atención de los datos de que está lleno el documento que más nos impacta a los costarricenses cada año, como es el Estado de la Nación, era que ahora la mayoría de los ticos no muere en la cama por causa de enfermedades, sino en cualquier parte donde tenga la mala suerte de enfrentar desarmado una mano asesina, o ser víctima de un accidente provocado por un irresponsable.
Por desgracia, mucho me temo que la cercanía del final de año y el embotamiento de la conciencia de nuestros connacionales provocada por los excesos etílicos de diciembre, haga que pronto esa sensación de terror e indignación pase a segundo plano y nos vayamos acostumbrando a una violencia que parece haberse convertido en una (anti)”cultura” nacional.
Peor aún me parece cierta propaganda electorera que ha hecho del combate a la violencia un eslogan publicitario y de promoción de imágenes de candidatos, sin que se profundice en las reales causas de este abominable flagelo. Se proponen soluciones a corto plazo que no son más que sucedáneos, como quien quiere combatir un cáncer con calmantes sin que se proponga un tratamiento basado en un diagnóstico certero.
Más aún, los que dicen combatir con poses hollywoodenses la violencia, se encuentran entre sus causantes. Porque, quienes se financian con dineros de casinos y otras fuentes inconfesables, no hacen sino socavar esa moral sin la cual todo combate a la violencia resulta tan solo una farsa con fines demagógicos.
Menos autoridad moral para hablar de acabar con este mal tienen aquellos que se encuentran entre los gobernantes, bajo cuyo régimen la violencia ha alcanzado los niveles más altos de nuestra historia.
Quienes han resquebrajado uno de los pilares de la estabilidad política del país como es el Estado de derecho, promoviendo un desvergonzado tráfico de influencias; quienes son responsables de la galopante corrupción que hoy nos carcome haciéndose del poder financiero a través de matráfulas bancarias; quienes desde el Banco Central son los causantes de que el país tenga la más alta tasa de desempleo en décadas, son los verdaderos responsables del factor principal que produce la violencia, como es la desigualdad.
Mientras no se combatan seriamente esas causas de la inseguridad que a diario y en todas partes sufrimos los costarricenses de todas las condiciones sociales, la violencia seguirá incontenible como una peste medieval.

Arnoldo Mora