Enviar

La vieja historia del oro negro

Las economías dependientes del petróleo han visto con buenos ojos la baja que el energético ha presentado en los últimos días; no obstante, esa alegría podría llegar a su fin más pronto de lo esperado si las economías europeas no muestran señales de mejora e Irán no cesa en sus intentos de convertirse en una amenaza mundial.
El anterior es un panorama nada simple desde el punto de viste geopolítico y económico y es quizás la viva representación de la cruda realidad que envuelve al petróleo.
Desde la crisis de 1979, cuando los precios se dispararon de manera exorbitante, no se había vuelto a presentar un conflicto económico y político tan serio como el actual, ya que el alza en los precios registrada en el periodo 2003-2006, tuvo más relación con un equilibrio entre oferta y demanda de crudo que con una crisis política, aunque obviamente las tensiones en Oriente Medio ya venían gestándose fuertemente.
En 2006 los precios rompieron la llamada barrera de los $80 alcanzando para junio de 2008 los $120 por barril; para ese momento, las tensiones en Oriente Medio eran muy fuertes y ya Irán se perfilaba como una amenaza a la estabilidad global por sus propuestas de uso de la tecnología nuclear.
Esta tensión ha generado la imposición de sanciones financieras por parte de la Unión Europea y Estados Unidos a bancos que manejen ventas desde Irán a países como India y Corea del Sur, con el fin de reducir su capacidad de exportación de 1,5 millones de barriles diarios a 1 millón para finales de este año.
Sin embargo, algunos analistas estiman que esta reducción quizás no tenga el impacto esperado, ya que en esta época del año hay una reducción natural de la oferta de crudo debido a la temporada de huracanes, vacaciones de verano y mantenimiento de las plantas, que el mercado de seguro ya puede estar considerando.
Adicionalmente, hay dos factores que podrían detener el alza o al menos mantener los precios, e inclusive reducirlos (como ha ocurrido en los últimos días), que son los inventarios de crudo de reserva de Estados Unidos y la leve mejoría de la economía de ese país.
El alto nivel de inventarios presentado al mercado por el Gobierno norteamericano controló la expectativa de aumento de precios que trajo la interrupción del suministro en Noruega.
El resultado de esta compleja red de acontecimientos es un mercado con una gran incertidumbre que se debate entre una posible alza y una esperanzadora baja, ninguna de las cuales pareciera que sea la potencial ganadora; en resumidas cuentas, la vieja y conocida historia que se repite una y otra vez…

Alfredo Puerta, MBA
[email protected]
Twitter @alfredopuerta
Ver comentarios