Logo La República

Viernes, 16 de noviembre de 2018



ACCIÓN


La vida sigue igual

EFE | Lunes 20 agosto, 2012



La vida sigue igual

Han pasado tres meses desde que la temporada 2011-12 echara el telón, Pep Guardiola se marchó a vivir a Nueva York y el Barcelona ha empezado un nuevo ciclo de la mano de Tito Vilanova. Sin embargo, con Leo Messi, la vida sigue igual en Can Barça.
El conjunto azulgrana solventó el debut liguero ante la Real Sociedad (5-1) en un cuarto de hora, el tiempo que necesitó el astro argentino para activarse y recordar al mundo que aún sigue siendo el rey, al menos en este inicio del nuevo curso.
Sin Iniesta ni Piqué —de entrada en el banquillo— pero con un Messi estelar y muy bien arropado ayer por dos secundarios —Tello y Pedro—, el nuevo Barça de Tito fulminó a la Real de Montanier, tan bienintencionada en la creación de juego como en la destrucción del fútbol de su oponente.
Puyol inauguró el marcador de un testarazo a la salida de un córner en la primera jugada de peligro y, cinco minutos, después Illarramendi habilitaría a Chory Castro para que el uruguayo fusilara a Valdés con la zurda.
La alegría del conjunto donostiarra no llegaría, no obstante, a los 15 minutos del choque, porque apareció Messi para aprovechar dos rechaces de la zaga visitante y colocar, con sendos latigazos, un concluyente 3-1.
El Barça, siguió a lo suyo: desgastar hasta aburrir al adversario desde la eterna posesión del balón. Si no hubiese sido porque en el área técnica estaba Vilanova en vez de Pep y en el 11 aparecía Jordi Alba, su partido bien podría atribuirse a cualquiera de los de la temporada pasada.
Y llegó el momento álgido de la noche: el regreso de David Villa, tras ocho meses apartado de los terrenos de juego por culpa de una rotura de tibia.
El ‘Guaje’ salió por Pedro para jugar el último cuarto de hora y el Camp Nou se vino abajo, pero no más que cuando, a falta de siete para el final, el propio Villa hizo el quinto de la noche, tras culminar una pared con Iniesta.
El punta asturiano le dedicó el gol a su mujer y sus hijas, cuyos rostros llevaba estampados en una camiseta.