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Lunes, 19 de noviembre de 2018



EDITORIAL


La verdad sobre el Seguro Social

Redacción La República [email protected] | Lunes 04 julio, 2011




La catástrofe de la Caja se debe a los gobernantes que, a la hora de priorizar, permitieron que se originara una deuda con la institución de casi $1 mil millones

La verdad sobre el Seguro Social

Este medio ha venido escudriñando y haciendo una serie de publicaciones sobre la situación de la Caja para ver qué se esconde ahí.
Si usted se pregunta por qué un sistema tan bueno e indispensable como la Caja Costarricense de Seguro Social no ha funcionado bien en los últimos tiempos en cuanto a los servicios para la salud, ya tiene respuesta: los gobernantes hicieron que el Estado le deba casi $1 mil millones.
En efecto, los gobiernos, por decisión propia a la hora de priorizar, e incumpliendo la ley, procedieron a desfinanciar la Caja, dejando de pagar lo que como patrono les corresponde. La empresa privada también lo hizo pero en menor medida y el Gobierno tampoco cumplió con su obligación de cobrarles sin dilaciones.
Es grave. Atacar de esa forma a uno de los más importantes sistemas con que cuenta el país para garantizar la salud de la población es atentar contra el progreso, es poner en peligro la fuerza laboral, aparte de una muestra de retroceso en calidad humana y en visión para conducir el destino de esta democracia.
La catástrofe de la Caja se debe al monto que deben sus contribuyentes y que, como dijimos, es de casi $1 mil millones. De eso, la mayor parte la adeuda el sector público.
¿Por qué no se procedió al cobro judicial desde que se comenzó a ver la ilegalidad?
Por ese faltante en sus arcas, la institución comenzó a sufrir de todo lo que hoy se le critica.
Los gobiernos han propiciado que ahora haya 60 mil personas haciendo fila para cirugía, 150 mil pacientes esperando un ultrasonido y unos 100 mil en las antesalas de la consulta externa, como lo denuncia una amplia publicación de LA REPUBLICA hoy.
No hay cómo escapar a esta responsabilidad. El país cuenta con un sistema de seguro social que, de haber sido atendido como lo manda la ley, podría estar dando los excelentes servicios de salud para los que fue creado.
Porque el resto de la responsabilidad, el asegurar la calidad del servicio, correspondió a los dirigentes de la Caja que, es obvio, también incumplieron con su misión en ambos asuntos: recaudación y servicio.
¿Por qué no se les obligó a cumplir con su obligación como funcionarios públicos?
Nadie puede llamarse a engaño. Una porción de la población cuenta con los recursos económicos para acudir a los servicios privados de salud. Y en buena hora que así sea. El resto, es decir, la mayoría de los costarricenses solo pueden utilizar el Seguro Social.
Esto lo saben los empleados del sistema de salud y lo sabe la población, que parece no estar ya dispuesta a que se continúe con la destrucción de la institución a punta de incumplir con la ley.