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Lunes, 10 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


La trocha Chinchillete

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 16 mayo, 2012



PIZARRON
La trocha Chinchillete


Con dolor escribo hoy. Fui de los primeros en alegrarme de la construcción de la ruta ribereña del río San Juan, que algunos malos costarricenses le cambiaron su patriótico nombre de Juan Rafael Mora Porras por el de ¡Chinchillete!, que nada tiene que ver con su apellido presidencial Chinchilla, pero sí con la actitud de desear regalar algo a quien diga primero ¡Yo machete!, por parte de algunos que la rodearon, participaron, ¿rodean y participan aún?, en el negocio de repartir contrataciones directas que hicieron en Conavi, y su madre la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), sin control, regalando plata para cambiar una carretera por una trocha, la del Chinchillete.
Sí, Chinchillete, pues allí algunos afinaron sus machetes para sacar buenas tajadas de los tajos, de los miles de árboles talados en una distancia de 160 km de largo por 40 m de ancho, con 330 km de caminos vecinales que pegan con la trocha Chinchillete, que no los tiraron al río pues lo sabríamos por protestas que habría hecho la Cancillería nica, que deben haber ido a parar a aserraderos legales ¿y clandestinos? del país.
Algunos machetazos de los chinchilleteanos del gobierno, porque siguen allí, según denuncias en el Poder Legislativo y medios de comunicación fueron caminos y carreteras a fincas de particulares, vagonetas que se movían para kilometrearlas y cobrar por ese kilometraje, vagonetas que se pagaban a diez toneladas y solo llevaban dos, contratos con empresarios que no tenían ni una sola vagoneta, que subcontrataban pagando ocho horas y facturaban a Conavi por 12 horas diarias, maquinaria paralizada, dádivas, término cariñoso para expresar regalos ¿por qué no coimas para precisar mejor lo que se cobraba por los dueños del garito que se tenían en esa construcción?
Los jerarcas del Conavi desde enero conocían de estas anomalías. ¿Por qué hubo que esperar cuatro meses para actuar?¿Por qué negaron, ¡no le enviaron a tiempo!, informes que la Presidente solicitó? ¿Por qué ahora se reporta documentación quemada, para darla por desaparecida, sin que el establecimiento quemado se reportara de ese modo en su momento? ¿Por qué no decir mejor Secreto de Estado del robo?
La auditoría y contraloría interna de esa cosa que parece un garito, casa de juegos clandestina, llamada Conavi, con su matrona, la CNE, que no hizo, hasta donde se sabe, su labor de registrar bien a Conavi, siguen allí incólumes.
Si son los mismos que permitieron todo esto, ¿por qué mantenerlos como zorros cuidando gallinas?
Presidenta Chinchilla no permita que le metan el machete a usted, ni le cambien el apellido por Chinchillete. ¡Métaselo a ellos! Así como renunció a su ministro intervenga Conavi y la CNE, suspenda a sus directores, auditores y a quien sea. Suspenda los contratos con las empresas que dijeron ¡Yo Machete! Investigue a estos empresarios en otros proyectos, al menos, de su administración. El pueblo la apoyará en esto.
Dé a conocer a estos filibusteros que se pasean por la 1856, antes de que se paseen en la memoria de Juan Rafael Mora Porras, pintura que tiene en su despacho, y en su apellido.

Vladimir de la Cruz