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Los proveedores de telefonía que atiendan al anciano y al discapacitado obtendrían, además de ganancias, una imagen humanitaria
La tecnología debe ser incluyente

El talento nacional vuelve a dar muestra de su inventiva y adaptación a la demanda de los tiempos; esta vez, en el sector de la telecomunicaciones, informa una nota en la edición de hoy.
Un joven costarricense, Moisés Campos, en busca de un teléfono celular que satisficiera las necesidades de su madre, descubre que los modelos presentes en el mercado no se adaptaban a las condiciones especiales del adulto mayor ni de personas con algún tipo de discapacidad. Así emprende la aventura de llenar el vacío en la oferta de aparatos móviles.
La población de Costa Rica tenía hasta 2010 un 10% de personas mayores de 60 años, y se espera que sigan aumentando a un ritmo mucho más acelerado que en el resto de Centroamérica.
Estos datos demográficos muestran que adaptar las soluciones telefónicas a los requerimientos de la gente mayor y de discapacitados, es un proyecto con buenas perspectivas económicas para operadores, proveedores y empresas interesadas en financiarlo.
La innovación puede convertirse incluso en importante herramienta de auxilio para adultos mayores o con ciertas discapacidades que puedan encontrarse enfrentando alguna emergencia de salud.
Las empresas que llegan al país atraídas por la apertura en el sector de las telecomunicaciones, y que analizan diversas posibilidades para explotar nichos relegados por el operador tradicional, tienen aquí un mercado que urge atender. Dar prioridad a esta población no solo reportaría ganancias sino que además proporcionaría al proveedor una imagen humanitaria, valiosa en un campo tan competitivo como el de las telecomunicaciones.
También el resto de herramientas que ofrecen las tecnologías deben llegar al adulto mayor y al discapacitado.
El Estado y las multinacionales despliegan esfuerzos por desarrollar la infraestructura necesaria para impulsar las telecomunicaciones, pero junto a esto urge diseñar los parámetros para que estas herramientas se adapten a la necesidad y condiciones especiales de cada usuario.
De ese modo, el avance tecnológico no se quedaría al margen de un sector en franco crecimiento debido al envejecimiento de la población, ni se tornaría discriminatorio.
Las empresas que se instalen en el país pueden dar un ejemplo de integración dando preferencia al talento costarricense que se esforzó por señalar vacíos que presenta el mercado y que propuso una solución al respecto.

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